Mujer, que en mi falo callabas, resuelves el misterio de la pesadilla sobre la cama vacía, sobre la cama ensangrentada, negra, sin niños. Tú, que en mi boca chillabas, escupes el silencio de tu envoltura, desbordando el fluido en mi lengua, mientras la sangre manchaba aún más la cama.
Mujer, que en tu espalda guardas la marca de mi mano, entregas el vituperio al hombre marrón, al hombre que se levanta con las manos atadas. Similar a una virgen de vodevil asesinada.
Mujer, que en la sala has descubierto el peligro mayor de la existencia, te mueves sobre el parqué, danzando como una serpiente decapitada, exitándome como nunca antes. Tal vez, si todo se convierte en una tregua de sur a norte, los sexos envueltos en esa fina capa de pescado, escarchados y escamosos se romperían en las manos y las fauces de una tercera mujer, una que sabía ya, el peligro de mi existencia...
Mujer, que entre mis manos implorabas el perdón del silencio, mientras tus gritos me desgarraban el vientre, abrí con la boca tus entrañas y devoré cada espacio tuyo, como cuando una hiena descubre la presa de otro bajo la tierra, que cubre levemente el olor de la supervivencia. Como moscas sobre la mierda del hombre vivo. Así he caido yo sobre tu cama y tu carne...
Mujer, que en tu espalda guardas la marca de mi mano, entregas el vituperio al hombre marrón, al hombre que se levanta con las manos atadas. Similar a una virgen de vodevil asesinada.
Mujer, que en la sala has descubierto el peligro mayor de la existencia, te mueves sobre el parqué, danzando como una serpiente decapitada, exitándome como nunca antes. Tal vez, si todo se convierte en una tregua de sur a norte, los sexos envueltos en esa fina capa de pescado, escarchados y escamosos se romperían en las manos y las fauces de una tercera mujer, una que sabía ya, el peligro de mi existencia...
Mujer, que entre mis manos implorabas el perdón del silencio, mientras tus gritos me desgarraban el vientre, abrí con la boca tus entrañas y devoré cada espacio tuyo, como cuando una hiena descubre la presa de otro bajo la tierra, que cubre levemente el olor de la supervivencia. Como moscas sobre la mierda del hombre vivo. Así he caido yo sobre tu cama y tu carne...





