martes, 29 de septiembre de 2026

Tristeza y felicidad, felicidad y tristeza




"Hope is optimism with a broken heart."

Nick Cave, Faith, Hope and Carnage.


"Stars have their moments then they die."

Nick Cave


"Inspiration is a word used by people who aren't resally doing anything."

Nick Cave


"Said 2,000 years of Christian history, baby And you ain't learned to love yet?"

Nick Cave



No hables de mí con ella.

No hables de mí con ella
    porque solo dirá que soy malo para todo,
  para vivir
    principalmente.


El camino a tus pies.

He caminado tanto
para conocer cada dedo
en tus pies trigueños
dime dónde guardas tu olla de oro.


Carne de vaca. 

Abres la boca y tu lengua moja mis adentros
como una súplica
mi baba se introduce en tu alma
sin dios
sin ninguna mierda de dios.


El infierno entenderá.

Abre tu boca
mujer peligrosa
el infierno entenderá
que tu lengua
arde mejor aquí abajo.


Cuento tonto de un hombre torpe. 

Hace tanto tiempo ya, que cruzaste el lago más feroz del mundo, el más hondo, para alejarte de mi sombra que era como la noche más horrible, de mis dedos, de mi lengua. Sí, te escapaste como las golondrinas en invierno, mientras el sol se oculta, cuando su luz deja de abrigar. Te extraño, sí, te extraño tanto que algo se rompe en mi alma cuando te pienso, en mi estómago algo se mueve, triste, muy triste se mueve, y me jode, no sabes, ponerme así de un momento a otro, solamente por haber pensado en ti un instante. ¿Recuerdas la primera vez que nos corrimos juntos? Yo lo recuerdo, desnudos y blancos, envueltos en un tenue halo de vapor que era solo nuestro, tan débiles bajo esa insignificante luz amarilla, y alegres, de tanto habernos movido juntos. 


El daño eterno. 

Tus ojos japoneses
tus pechos pequeños
todo ese trigo en tus piernas
como cisnes
hermosos cisnes flotando en tus caderas
el camino largo de tu cintura
con tus ojos japoneses
y tu lunar eterno
me miran en blanco y negro
como una película antigua
mientras arreglas mis jardines
y sus colores.

Tus pechos pequeños
como odiseas
tan peligrosos
pero no
tus piernas de sol
de solcito en la mañana
doradas como dos corrientes de oro
me quisieron
hasta tus pies como la seda
como la seda
mientras duerme escondido
entre tus piernas
el secreto húmedo
de la miel y la sal. 


Los espejos azules.

No me mires
aquí adentro solo existen fieras devorando niños pequeños
en este lugar únicamente hay carne negra cayendo
de las fauces del lobo
del diablo.

No abras mis tumbas
no sueltes a las bestias que llevo dentro
es mejor dejarlas quietas
porque el espacio que robé de tu vientre
llegó a ser el infinito resumido
en una pequeña sonrisa
como una bruma
rápida. 

No quieras darle de comer a mis criaturas
ellas muerden la mano que las alimenta
ni tus oraciones
ni tu dios sordo
podrán contra ellas
ellas solamente quieren
carne negra cayendo de sus colmillos
miseria
y angustia. 

Sí, aquí solo hay penurias y zozobra, 
y pestes tan largas
como la prisa del hombre por llegar al cielo. 


La tormenta perfecta.

Tu beso es una raya de coca
que adormece mi lengua
y asesina
mis labios
eres humo lento de hueso y baba
de carne y semen.

Oh mierda del mundo
abrázame a tu cintura
convierte mi ser en tu ramera
porque soy tu trapo sucio en la esquina de tu habitación.

Oh mierda del mundo
pica con tu aguja mi carne
dibuja tu mapa de muerte
princesa arrogante del agua marrón
en mi piel
regálame tu veneno lento
y abre mis ojos al siguiente día
cuando la tormenta por fin haya terminado. 


Mujer ideal.

De mis manos caen
tus carnes
entre lo rojo y lo morado y lo negro
como frutas podridas
dejando escapar tu mal olor
de mujer
de creación imperfecta
ahí donde antes tus tetas rebotaban
ahora hay dos huecos
y en tu concha
cabe un niño de dos años. 

Así te he destruido
mujer de la pesadilla
regresa al cielo con tu dios
que en el mundo somos muchos hombres enfermos. 

He roto tu bolsillo anal
con mis pies
con mis puños
y abrí tu cráneo
desde tu boca
separándola con las manos como si fuese el hocico de un pobre perro
hasta encontrar tu alma arrimada
luego de romperte en dos
junto a tu conciencia
como escondida en una esquina pequeñita
de mí. 

Oh rabia de mi odio
oh semen en tu espina
recorriendo tu camino único
hasta dolerme
de tanta pureza.

Oh pureza absoluta
    de mi puño
  sobre tu sombra 
           también muerta. 


La resaca. 

Mierda
la cabeza me grita
como si se rompiera algo
dentro de la habitación
mierda
es mi estómago con sus llagas dentro
vómito marrón
bilis
¡mierda!
mi pobre estómago
intenta aferrarse a esta caricatura que he creado
únicamente para mí. 

Miro en el espejo a un hombre roto
me río de mí
entonces voy hasta la mesa
hay media botella de vino barato
sirvo un poco en una taza usada
y después bebo
mierda 

es mi estómago otra vez

cómo duele
arde tanto
como un raspón en las rodillas
contra el rudo suelo. 

Bebo otro poco más
qué hermoso sabor
moja mi lengua y baja a mi garganta
mierda
el vino se acaba
entonces abro otra botella
y otra más
y otra más
             y la resaca desaparece.

Hay una bulla en mi corazón
         de algarabía
como si celebraran mis muertos una fiesta
justo en mi corazón
pero no
solo son las enormes heridas de mi alma
clamando por más alcohol. 

Me derrumbo sobre la cama después
para pensar en ti
ya no te extraño tanto como antes
pero sigues doliendo
mientras aprietas los labios
en ese recuerdo donde me mirabas a los ojos
y decías: 
Te odio. 

Sí, ese fue el final de los finales
sentado sobre ese sofá amarillo
donde nunca te follé por atrás
y donde se acabó el amor y todo lo demás
de ese invento bobo que nos prometimos
diciendo que me largue de una puta vez.
                         
                           ¡MIERDA!

                   ¡Qué horrible es la resaca!


De profundis clamavi ad te, Domine

Inmóvil
en la hondura más cruel
mis carnes se queman
arden tan fácilmente
que parecen un fino papel de arroz
lentamente achicharrándose
solo para justificar tu odio 
contra los malos hombres
oh señor

          OH SEÑOR

háblame de tus bondades
o de eso que llamas justicia divina
mientras mi alma también se quema
y se rompe
   en infinitas partes se rompe...

       Oh ángel expulsado a los avernos
            a ti clamo ahora
      desde tus profundidades grito
tu hermoso nombre
     extendiendo mis brazos
    para rozar tus alas divinas
        durante este espacio en la pesadilla
     donde adorarte es la única salida.


La máquina del tiempo.
 

Inventé una máquina del tiempo, 
con su mecanismo confuso
breve como tu respiración
y luego de un ruido extraño
¡una luz!
y algo de humo
como un viejo truco de magia
regreso al pasado
ahí donde tu pelo salvaje era amigable con mis dedos
justo ahí donde yo cortaba las flores en tus vestidos
para cubrir tu virginidad . 

Me gusta estar aquí
en este recinto pasado
donde alguna vez fui joven y hermoso
y te tenía a mi lado. 

Inventé una máquina del tiempo
para viajar a tu seno tibio
cuando bajo la ducha sin aletas jugábamos a nadar
piel con piel
hipnotizados
frágiles frente a frente
y tan débiles al ruido. 

Construí una máquina del tiempo
para regresar a los jardines donde jugaba tu alma
con la luz del sol
con la lluvia 
con las golondrinas
                      conmigo.


El espacio entre tus tetas.

Es un poema
el breve espacio entre tus tetas
cuando resbala tu sudor
en medio de tus picos más altos
y yo con mi lengua intento
endulzar
matizar
encontrar algo ahí
que no sea tuyo.

Tu cicatriz ya no te pertenece
ahora dueños son mis índices
de esa arruga
esa marca
que te regaló la vida mientras nacías
muchachita de colores.

Es hermoso
el pequeño instante entre tus tetas
blancas como nieve y algodón
como papel
y algo más que tal vez no entiendo todavía
cuando ahí me escondo
para devorar después
tus dos botones
sí
            tus dos botones...


Hombre de la mar.

Entre las barcas que besan el agua, y dulce se hace la madera
sirenas de ojos únicos cantan para él
mostrando sus delicadas colas y sus brillantes rostros
esperando que él
por fin
bese la espuma que se forma con las olas
y como caricias
pose sus labios sobre los hombros de aquellas místicas criaturas.

Oh hermosa marea
tan tibia y azul
recibe también su aliento cálido
mientras se entretiene con ellas
desnudos sobre tu inmenso tamaño.


Los ojos de Beatriz.

Dando vueltas por los ojos de Beatriz
con sus labios de bambú y sus mejillas como las rosas
pellizcas un poco mi alma
junto a todo eso que te regaló dios 
mientras creaba el mundo
para que camines en él.

Me regalaste tu último refugio 
y ahí mismo yo crecí
gigante me hice
mientras tú sufrías
sí
en esas olas
de tu pelo y mi cama
revoloteamos como mariposas.

Hace poco te vi
tus caderas hermosas y tu vientre tan plano
como sombras brillaban nuevamente
en lo profundo de mi memoria,
pero tus sombras son solo tuyas
te las llevarás luego de observar tu caminar lento
y una vez más, mi corazón.


Ivonne.

Hermosa 
tan hermosa eres
aparecen flores en el aire
blancas y rojas y amarillas
de todos los colores
humillando al arcoíris
cuando sonríes
muchacha bonita
muchacha bonita...

viernes, 18 de septiembre de 2026

No hay galletas para los perros malos





"Hicimos el amor en medio de la tristeza".

Charles Bukowski


"El sacrificio del más bello
siempre será el menos adecuado para dios".

Mondragón de Malatesta


Bienvenidos al infierno.

        Estoy en el abismo
    hay lava por doquier
roca muerta y también restos de muchos hombres
     he caído en el precipicio mayor
        donde la luz alumbra
     y calienta.


El camino a donde vamos. 

Disfruto el sabor de tu lengua mojada de ti
tan impregnada de ti
en los océanos de tus caminos tibios
en tus senderos húmedos
abundantes en agua con olas y sal.

En tu boca de tonos morenos
muchacha de miel
hermosa muchacha de miel
encontré algo divino
sí
a tu dios empapado de ti 
avergonzado de ti
quieto y callado
ya sabes
lo habitual,
y estaba profundamente oculto en tu interior
a donde mi lengua también ha de llegar
para arrancarlo completamente de tu ser 
y adorarnos únicamente tú y yo.


Plegarias de un dios triste.

Dime por favor
eso que me decías
cada tarde
     cada noche
          cada madrugada
   cuando tu gato me maldecía.
 
Bésame justo aquí
y yo te besaba
justo ahí
de rodillas.
         
                    Me gusta el sabor de tus labios
húmedos únicamente de ti
              tan adentro
                     muy adentro.
    
Con tus dedos me abres el paraíso de la muerte
tan moreno
en esa rosa infinita de tu centro
mientras te miro
y tú también me miras.
 

     Alergia 
     vino
dos besos
y eso que me das
cuando me quieres
y yo también te quiero.

Hay bruma
  hay soledad

   y estás tú
tan abierta
de piernas
de sexo
de vanidad
sobre tu cama
junto a tu gato
          con tus dos bocas abiertas, 
                                                   y vino.

Me gusta tu mirada tostada
me gustan tus grandes tetas
mi Margaret
me gustas como nadie nunca me ha gustado. -Te susurro.
Sí
sigue tocando tu sexo de esa manera. -Te ordeno.
Me encanta
me encantas cuando me obedeces,
desde aquí veo cómo brillan tus aguas
quiero beberlas todas
las beberé todas... -Me digo. 
Mientras voy agachándome.

Más tarde me pierdo en tu culo
en ese ano hermoso
perfectamente redondo y ajustado
lo devoro todo y,
tú tiemblas
tiembla tu alma 
tus rodillas y tus piernas 
todo tu ser tiembla
cuando por ahí me dejas entrar

         y gimes

de una manera descabellada
y me fascina
cómo me fascinas
mi morena hermosa
como un caballo árabe tu piel morocha
Margaret, mi amor
y sigues
tú sigues
y suplicas terminar en mi boca
justo en mi boca.

Y yo
        yo
que ya te saboreo desde adentro
con mi lengua bañada de tu sal
de tu alma
de tus adentros cuando me quieres
 y yo también te quiero
     acomodo mis labios ahí abajo 
con tu dios avergonzado sobre tu mesita de noche
dándonos la espalda
      y nosotros también
hasta dormirnos.


Iglesias de rameras.

Cuartos pequeños donde una mujer de rodillas mamará tu centro
              en silencio
mientras los pasos de ellos se oyen allá afuera esperando su turno
         como si fuese un funeral
y sobre una sucia cama
            posarás tu cuerpo
       mientras ella se monta
            hasta hacerte terminar
       con sus viejos trucos
y su poca magia de mujer.

     Oh dios
qué es esto que tanto me gusta
       y tú odias
    mercancía
       y mercaderes.


Fotografías.

Veo viejas fotografías tuyas
en los cajones de mi recuerdo
eres tan hermosa como las olas 
y tan barata como una cruz
es una manera sencilla de extrañarte.
    
                 Oh mi amor.
            Oh mi dulce amor.

Después de dar tantas vueltas por tu mundo
termino perdido en los mapas de mi cabeza
que son viejas fotos tuyas
con pedazos tristes de mi carne.


Ojos de gata.

Azules cielos amarillos
bajo la sombra quieta de tus ojos
italiana hermosa
tus ojos casi amarillos parecen un sueño de gata
te digo
mientras alargas tu cuerpo desnudo sobre mi cama
y tú sonríes
y todo se hace azul
y amarillo
y cielo.

Azules cielos amarillos
en el escote de tu falta
cuando muy adentro con mis dedos te pregunto
en silencio
tan despacio
tan adentro
   tan adentro
¿ya te han querido?


             Azules cielos amarillos 
    los recuerdos
de tus ojos como de gata
cada mañana
              cada noche
                 mientras brillaban
  y tú me mirabas desde la cama
esperando por tu café, 
y las tostadas
con dos huevos al purgatorio,
ay
italiana hermosa
como si fueran recuerdos tus ojos amarillos
casi verdes
como aferrándose a un árbol
a sus ramas
y a todas sus hojas verdes.

Azules
tan azules tus pechos blancos
espuma
algodón
algo más sublime que la caricia
amarillos los pasos
del sol en tu pelo
rubia hermosa
          cielo
      un cielo
tu mirada como un cielo amarillo
cuando duerme en un árbol
en sus ramas
en sus hojas
tu escote
tu risa
tus pezones
y tus índices también.

Azules cielos amarillos
tus ojos,
          tus ojos...

Italiana hermosa,
como cuando jugaba con tu pelo
al despertar
    de tanto beber vino
y hablar
                  y hablar
                                  y follar.

A veces cuando todo es gris ya no te recuerdo
   y sé que tienes un niño allá

ojalá tenga el color de mis ojos
oscuros
muy oscuros
como tristes
sí
como de perro triste
sé que se llama como yo
y que tiene la mirada de perro triste
no son azules cielos amarillos
como tus ojos
                   italiana hermosa.


Fuegos artificiales.

Pequeños soles
pequeñitos
son tus pechos pequeños
dama flaca
de las caderas
y las piernas flacas,

oh
OH

Muchacha de la piel firme
y suave
como suaves las plumas de los cisnes moribundos
en tus ojeras oscuras
y tristes
           muy tristes

oh

   OH

Dame tus manos un rato
mientras me muero
por haber rozado tu sangre
y tu lengua.

Pequeños mundos
pequeñitos
son tus pechos pequeños
dama delgada
de la cinturas
y las rodillas delgadas

oh

OH

Justo cuando acabas
sobre mí

como un cisne moribundo
sobre mi cama
feliz
terminas.

OH,
flaquita de mis amores
justo cuando acabas
y yo también acabo
hasta ver fuegos artificiales 
y nos reímos
    sí
   nos reímos.


Recordando a Julia.

Mira alrededor de Julia
todos sus vestidos floreados y su pelo como el oro
juegan de manera dulce con sus labios rojos de fresa
y sus manos cadavéricas
y sus pómulos 
y mis rodillas.

Hace tanto que te extraño
tal vez mis flores ya no te hagan gracia
tal vez

                  tú allá te encuentres jugando con tu dios
mientras yo
en este rincón
enciendo más la mecha que maneja el mundo del diablo.

Extraño tus dedos entre mis dedos
corriendo como agua de río
cuesta abajo y sin frenos
extraño tus gritos sobre la mesa
tus platos estrellándose contra las paredes
y tu paz sobre el piso de la cocina después de eso
¿tú no?

A veces me abrazo a tus huesos sobre mi cama
como un recuerdo vacío
sin sustancia
pero te encuentras ahí
de pie como una imagen de mármol
eterna si nada tiembla y nadie te toca
pero tan frágil
a mi tacto
tan delicada
como esa caricia de tu lengua, Julia.

Algún día iré por ti
y rescataré cada sombra que hiciste en ese lugar
sí
tomaré la silla en ese gran salón de nuestra casa
pondré la cuerda en lo más alto
y me moveré lento muy lento
hasta dar la hora 

y quedarme como un reloj roto.


La soledad.

Soledad
es estar ausente
de todo
y de todos
menos de uno mismo. 
 
        Qué bien se está aquí adentro
   en esta habitación vacía
     donde todo es blanco

           blanco

                    blanco

                      y solo yo soy de colores.


A una argentina de pelo rubio. 

¡Rubia!
Con el sol corriendo sobre tu pelo,
dime si mis ojos son dignos de tus pechos
para que le pongas mi nombre a ese lunar en tu mejilla.

Ella tenía las caderas hermosas
no era tan alta
las piernas guapas
las rodillas tibias
la mirada cariñosa
en su sonrisa
habían caminos de todos los mundos. 

En la cama nos volvimos lo que somos
animales
tu pelo rubio sobre mis muslos
mientras tu boca lograba eso que nadie había logrado hasta entonces
tus pezones rozando mis piernas
sentía que flotaba
sobre el mundo azul de la noche
y tu culo apretado
y tu coño apretado
y tu boca
apretada. 

Eyaculé en ti
como un río dentro de la mar
tibio tan tibio
y eyaculé otra vez
luego de la coca y la locura
del porro y la algarabía
para ponernos después nuestro disfraz
de humanos.


Eva tomando el sol sobre mi cama. 

Catalana hermosa
blancos tus pechos como el suspiro blanco
nos besamos como dos desconocidos
después de habernos abrazado tanto
hicimos el amor muchas veces
toqué tus nubes
tus ganas
rompí tu espalda
tus dedos
y algo más
dormiste después tres días seguidos
como tomando el sol sobre mi cama.

Beso tu araña
negra como la sombra de la muerte
                    hasta encontrar su corazón rosa
y algo ahí me moja
me hace ola
y brisa.

Te escapaste de la ciudad que nunca duerme
para no morir tan joven
ahora te extraño,
es como decir
todavía te pienso
pero me siento tan lejos
de ti tan lejos
que hoy mis olas ya no crecen para ti
mi catalana hermosa.


Aoi.

Una japonesita limpia la pipa de hachís
y luego de besarme muchas veces mira a la nada
hay arañas en todas las esquinas de la habitación
mostrando orgullosas sus telarañas
hay polvo bajo la cama
y restos de tabaco
restos de licor
restos de algunos recuerdos que quedaron
regados por toda la habitación.

Luego de las 12 ella viene con su vestido de flores
con su tatuaje de dragón en la espalda
hermosa como una luna en pleno día
me mira otra vez
me besa
deja la pipa de hachís limpia y un pedazo marrón 
de eso que nos gusta tanto
me la chupa un rato
termino en sus tetas
se limpia
me limpia
me besa otra vez y se marcha.

Hay algo de cariño en este lugar
que todavía no me gusta
quizá más tarde
o mañana
le agarre un poco de afecto a las arañas
o al polvo bajo la cama
entonces enciendo la pipa de hachís
hasta que vengas por mí.


J.W.

Eras la novia de un buen amigo
¿por qué estás tan laboriosa en mi entrepierna?
de rato en rato levantas la cabeza
y me miras
como preguntando si lo estás haciendo bien
y sigues nuevamente
juguetona en mi entrepierna
     chupando
         lamiendo
            besando
con ambas manos trabajando
como queriendo ganar algo
o borrar algo
              no lo sé,
eras la novia de un buen amigo
mientras introducías mi sexo en ti
cerrando los ojos
tan húmedo
tan sublime y caliente
maldición
nos quedamos así
quietos
unidos como dos ángeles
dentro del puño de dios
incrédulos
de lo que estaba pasando.

Eras la novia de un buen amigo
cuando mi semen te inundaba desde adentro
y tú
bañabas con tu charco gigante
toda la cama
mis piernas
y entre tu temblor corporal y el mío
nuestras risas
nuestros jadeos
nuestro respirar agitado
miraste después sobre la mesa de noche
la foto de mi esposa
la pusiste boca abajo
para volver nuevamente
a callar entre mis piernas.





Imagen de Mondragón de Malatesta.



Eclipse.

Entre la oscuridad y la luz
que tapas mientras tus ropas caen
hay algo
un vacío
que yo voy a llenar
entre tu movimiento y el mío
muchacha joven
hermosas muchacha joven
cubre con tu oscuridad
mi luz
y viceversa.

Hermosa muchacha joven
dame un poco de esa bondad
de esa bondad mientras te ahorco
y tú gimes
como una gata en celo
y exiges mis aguas en tus adentros
sudando
jadeando
como el sol y la luna
en este mar sin calma
sobre tu cama inquieta
azul muy azul
por respirar tan poco.


Otto e mezzo. 

Uno
mi corazón asustado
dos
la prisa boba
tres
la pistola de papá
cuatro
hay dolor en las esquinas
cinco
te extraño todos los viernes
seis
el amor ha dejado de ser
siete
el gato negro
ocho
tus bragas usadas sobre la cama
ocho y medio
tú y yo luchando contra el sudor y el movimiento.


Estoy enamorado de tus tobillos.

Frágil encanto
de tus pálidas piernas
cuando sobre la cama
tendida estás
tan desnuda como tu alma
frente a tu dios moderno
entonces te pones de cuclillas
para que yo
desde lo más asqueroso de mi mente
te adore con ternura
desde tus pies
hasta tu sombra. 


Margaret por la mañana. 

Abres los ojos como un cielo trémulo
y tus pestañas son como rayos de sol
bostezas
te estiras entera
sobas tus ojos
sonríes 
y sin quitar las manos de tu rostro me miras
tú gato y yo vemos todo desde nuestro lado
buenos días, me dices
hola gato, saludas al felino
te acercas
murmullas algo en las orejas de tu mascota 
luego me regalas un beso muy suave y largo.

Anoche soñé que teníamos un hijo
me dices
era idéntico a ti. 

Entonces un fuerte ruido me despierta...

Mierda...

        ¡MIERDA!

E intento dormir otra vez.


Las paredes están cansadas. 

Las paredes están cansadas
de tanto verme luchar contra ellas
un golpe seco
    dos
        tres
y empiezo nuevamente.

Cansadas están las paredes
de verme caer después
intentando agarrarme a la nada
como si en el aire tu figura
estuviese ahí para sujetarme 
pero no
solo es otro muro
dentro de esta habitación vacía, que me golpea. 

Quiero imaginar que después del último golpe
esa mancha roja que cubre mi rostro
logrará que mi alma sane un poco
ya sabes
de todo eso que me contagiaste. 


Tu guadaña.

La muerte carga su arma filosa
para defenderse de nosotros
y el diablo mueve su cola
para entretenerme
¡ay! dios
que mientes
y mientes
y mientes
dime otra vez
que la culpa será mía
por haber nacido aquí
en tu minúscula creación. 

La dama de negro carga su daga extraña
por sí queremos atacarla
y quién sabe
tal vez algo más.

Entonces levantas tus largas faldas negras
como una sombra eterna
sobre mi cama. 
Ay
dios
llévame
a donde tú también te estás quemando.


A Margaret.

Me envuelves en la seda de tus besos
y ya dentro de tu boca
donde me convierto en avecilla y aprendo a volar otra vez
hago un nido que adoras
con mi lengua, que tú adoras. 

Luego me dejas bajar por tu cuello
como un leve remolino me entretengo ahí
hasta detenerme en tu clavícula y construir un castillo
que tiene las puertas abiertas a tu escote
y desde ahí veo hermosos tus pechos
tan grandes que hacen de mí alguien diminuto
en tus pezones tibios hago trucos que disfrutas entre gemidos
y me dejas caer a tu ombligo después
a tu bajo vientre
a tu pubis
oh Margaret
dime
¿qué puedo hacer aquí?
y nos quedamos en silencio
solo para acomodarnos.

Tú tomas mi cabeza como un trofeo
y me hundes en ti
tan adentro que mi lengua se pierde en tu calor,
cruzaré hasta tu última pared
no importa si volvemos a sangrar, 
adoro tus rodillas y tus pantorrillas y tu pies,
tú solo pides más besos
muchos besos
tantos besos
todos mis besos
               ahí dentro.

Oh mujer hermosa
¿qué hice yo para tener todo esto nuevamente? 
Te pregunto mientras tú me hundes una vez más entre tus piernas
y gimes
tanto como yo
cuando me adentro en ti
se siente tan caliente como el infierno;
yo he caminado en él
lo sé, créeme
quemas igual
mujer bonita.

Cuando por fin quedas satisfecha y yo también
nos volvemos a acomodar en tu cama
tan juntos
tan morenos
todavía respirando un poco rápido
jadeando como dos animales heridos
calientes
calientes
hasta ponernos tibios 
luego de estar un rato sobre mi pecho elevas tus ojos y me ves
directamente
humedeces tu labio superior con tu labio inferior y me besas una vez más
tu lengua tan mojada y tan caliente hacen otro nido en mi boca
dios mío
te vas montando nuevamente en mí...

Me colocas bien en ti y bajas tan lento que parece todo eso un exceso
sonríes
tomas mis manos y las colocas en tus pechos
tan grandes
mis manos son flores pequeñitas ahí
que te gusta deshojar
y empiezas a convertirte en una gacela
tan veloz y tan sublime
flotando como en una amplia sabana
oh mi Margaret
dime por qué disfrutas de todo esto que soy yo
espero que sientas tanta dicha como yo
mientras aprendo todos tus movimientos
solamente para herirte otra vez.


Amarillo.

Horrendo color
de sol
de tela
de tela horrible
y de sol nuevamente
cuando la tela da calor
bajo el sol
tan horrendo calor
tan asqueroso color.

Mierda
el cajón se cayó
todo vuela
MIERDA
qué horrible es el color amarillo.


Jueves de otoño. 

       Bésame hoy jueves
    que mis hojas duermen
         sobre tu hermoso suelo
  cuando con tus dulces pies
      me sometes
a ese ruido lento donde me rompes
     al pasar.

        Bésame
   mujer de la arrogancia
       tantas veces
  todas las veces
hasta olvidar quién soy
     y dejar de ser
             esto
     que ya no me gusta
cuando duermes conmigo
            hoy jueves
                         de otoño.


miércoles, 23 de abril de 2025

Los momentos azules



"Con un trapito azul
y una botella azul
y gasolina azul
y con un mechero azul
ya tengo un cóctel molotov, azul". 

Albert Pla | Bomba



Don't Take Your Love From Me
de Coleman Hawkins.
Se oye en el ambiente oscuro del vino.


Un ángel azul.

Como una mujer muerta
mientras chupo algo agrio
tu cuerpo despide mal olor
a un lado queda solo el acto poético
y al otro únicamente baba.


El gato azul.

Despiertas
de tu letargo
pájaro eterno de la noche
estirando tus patas únicas
tu perfecto cuerpo
sí
abres los ojos que espanta
a la oscuridad espanta
       tan amarillos
y ya dentro de cualquier lugar
de donde eres el único dueño
saltas a mi cama
y con tu ronroneo quieto
me pides un poco de comida.



La caricia azul.

Lenta caricia del diablo
rozando mis espacios
tan vacíos. 

Lenta caricia
de ese ser de la oscuridad
en mis recintos quietos
tan sublime.

Oh, Señor de las tinieblas.
¿Quién soy yo para negarme?
a tus delirios
a la locura
¡a la gran ramera verde!
dime
¿quién soy yo para hacerlo?

Me levantas entre tus brazos
abrigando la pesadilla
cuando el húmero tiene frío
y de dios está lejos
y del mundo. 

Dame tus regalos
gran Señor del pecado
vanidoso como el brillo del sol
y el  más hermoso
déjame tus ofrendas
eternas como tu casa
tan larga
de tanto tiempo
larga.

Oh, amo de la ciencia y la verdad única
léeme los libros del hombre
junto a tus libros
y enséñame a rezar nuevamente
para no caer en el amor
o en la esperanza.

Lenta caricia del diablo
en mi alma pequeñita
mientras mi sangre susurra algo
siento como si me cargara alguien.

Oh, buen Señor
deja por favor
mi corona, tus espinas 
y todo eso
 que has guardado para mí.



A mi hermano azul cuadriculado. 

Qué te puedo decir
yo también te quiero
discúlpame
por esta pena tan larga
yo también me duelo
      te juro que yo también me duelo.


Los espacios azules.

Dentro de tu corpiño
aprendí dos cosas
que la sombra duele
y que la noche es azul.

Cuando ya no te miro
tú cierras los ojos
en ese momento donde mi lengua
tiembla en tus pezones
entretanto susurras algo
para ti
muy adentro de la nada
durante ese temblor que mi cuerpo
logra
cuando el tuyo se estremece.

Y mis índices
frágiles al tacto
de tus rodillas malvadas
acarician tus espasmos
con ese frío matutino
que disfrutamos abrazados.


La tumba azul. 

Cerramos tus alas
en ese cajón lleno
de tanta tristeza lleno
sí
ahí
tus alas acomodamos
blancas como nubes
y cruzamos tus brazos
sobre tu pecho y tus plumas
elegante
tan pulcra
y con una frazada de tierra
cubrimos tu última sombra
para que te pudras
y los gusanos terminen de acabar contigo
y tus restos hablen como mariposas con la soledad
      del vacío
           de la hondura
      de tu largo apagón
sí, de todo eso que los vivos no comprendemos.

                   Mira qué bonitas están tus flores aquí afuera
           cuando te visitamos de vez en cuando.


Tu sujetador azul. 

Abriste tu blusa como una guerrera
con una cara de puta
tan sublime
y mi figura era una espada rota
que justificaba su poco brillo
frente a ti
tu sujetador era hermoso
suave
bordado con hilos de un fino azul muy llamativo
y la tela también azul
por partes transparente
hacían de todo ese momento
algo mágico
mientras yo intentaba aferrarme a tus tetas
tú no soltabas mi boca
lo que duró ese ascensor en bajar
del piso 17
al primero
en tu edificio.


Interiores azules.

He muerto tantas veces
sobre tu cuerpo dorado
derrotado
como un dios soberbio
tantas veces
mientras agitada bajo mi cuerpo inerte
susurrabas que me querías
después me rendía a un lado de la cama
con tus interiores azules
flotando sobre las sábanas.

Besé tus rodillas
porque mi sombra se escondía en ese lugar
me gustabas tanto
mujer dorada por el sol
frágil y delgada
como una espiga a media luz
fina como un hilo de oro. 

He muerto tantas veces
para quedarme dormido sobre tus pechos
como tu Cristo santo
espiga de oro tostada por el sol
mientras tus interiores azules flotan sobre la cama.


Los azulejos en las paredes. 

Despierta
abre los ojos
de tu perfume
de tu aquí me arrimo
cuando me emborracho
pero no estás borracha
y hueles rico
hay jazmines aquí
hay jazmines allá
y una flor
en tu montaña
                       con olor a jazmín.


      Diagonales
   esquinas rotas
           perfume que sale caro
en la pared.


Despierta 
abre los ojos
de tu perfume
cuando me abrazas
entre los azulejos de tu cuarto de baño
y mi esperma.


Los días azules.

Mis dedos llorando sangre
tus bragas usadas sobre mi cama
tú ya te has ido
botellas de cerveza vacías a un lado
tu biblia en el suelo
las seis de la tarde en el calendario,
hay bruma en el ambiente
humo maloliente
mucha soledad
y eso que me dejaste. 

Mi corazón es una lágrima
el retrete no funciona
entonces decido salir a la calle.

Compro en la bodega de siempre una cerveza
intento pensar en otra cosa que no seas tú
extraño tus rodillas
los noviembres en el reloj
tus pómulos
y los junios
       y tus manos
y los septiembres
       y tus pies
incluso tu diciembre largo
todo en el reloj.

Me siento en la banca de un parque
intento acabar mi botella de cerveza
un pajarillo se para cerca de mí
no tengo nada para darle
me mira
y se acerca 
y se aleja
como esperando algo
pero no tengo nada para tirarle
así que decide irse a un lugar mejor.

Acabo mi cerveza
voy a la bodega por más
mi corazón es un puñado de lágrimas
cuando me acuerdo de ti 
de la piel en tus mejillas
de su alegre rubor
de tus suaves codos
y así
hasta que abro nuevamente 
la biblia
una vez en la habitación
leo pero no leo
busco pero no encuentro
mierda
empiezo otra cerveza más
pero no te vas de mis adentros
miro por la ventana
un poco se ha limpiado el cielo
hay un azul pequeñito
me gusta
imagino el cielo de Huaraz
y a tu prima hermana comiéndomela
mientras tú te duchabas en el cuarto de baño.

Una cerveza más recién abierta
fría como el corazón de un lagarto
la bebo
enciendo la TV
intento poner algo de música
el disco Big Time de Tom Waits queda
suena Falling Down mientras veo las letras amarillas en el disco.
Termino mi cerveza
abro otra
las seis de la tarde en el reloj
hay un poco de gris en el cielo
ya no se visualiza nada de su azul
la ciudad siempre apestó de esta manera
apago todo
cojo otra cerveza y salgo a la calle
un perro con su dueño me huele los pies
mientras intento pasar de ellos
una muchacha delgada y no tan alta, 
con un largo y ajustado vestido verde de tirantes finos me adelanta
lleva un escote gigante en la espalda
es tan delgada y su espina muy fina
sus hombros delicados parecen un paisaje bajo la lluvia
dobla la esquina
yo sigo de frente
qué hermoso culo, pienso
acabo la botella y enciendo el porro que armé en la mañana
fumo un rato
sacudo la cabeza
voy a la bodega
compro un six-pack de cerveza y regreso al parque de antes
me siento en una banca
bajo una débil sombra de árboles
para unos rayos de sol que ya se esfumaron
siento que el aire es bonito
mientras surca por mi cara
tan cálido
y que tu corazón azul
tan frío
también es bonito,
cuando tú
me dejas
cuando tú
ya te has ido.


Cielo azul tomado.

Abril
viernes o jueves
no lo sé
4 de la tarde
o de la madrugada
tampoco lo sé
solo en una habitación
atado
la locura es así
nadie te quiere suelto
marzo
lunes
tal vez.

Abro el recuerdo de mi pesadilla
fumo algo marrón
enciendo el papel de plata
una pipa extraña
los pechos de una morena hermosa
en mi cara
mis rodillas acariciando el parqué
mientras ese collar en mi cuello
mientras ese collar en mi cuello...

De huesos y saliva solo está hecha la vida
mientras tu collar largo de piernas morenas
en mi cuello.

Marzo
jueves o viernes
no lo sé
4 de la madrugada
o de la tarde
tampoco lo sé
atado
solo en una habitación
la locura suele ser así
todos te quieren quieto
lunes
abril
tal vez.

Cierro los ojos una vez más
luego del pinchazo
y la tela torpe de mi cuerpo
sufre
cuando eso entra en mi vena
algo en mí se apaga
hay trucos en mi sangre
y un rubor pálido que vuelve todo lento
ahí dentro.
Me apago
y una ves más
cierro los ojos.

No sé qué semana es
ni qué día
alguien distinto viene a verme cada cierto tiempo.
¿Serán las 4 de la tarde?
Le pregunto
pero me mira
con una estúpida superioridad
y se queda callado.
¿Será martes, 
o quizá es lunes?
Vuelvo a balbucear
pero él se limita a mirarme desde arriba
como un dios que reconozco inmediatamente
con ese eterno silencio
y su estúpida superioridad
coloca algo en mi sangre
ajusta las correas contra las barras en esta cama
y se marcha
así es la locura
todos te temen.

Miro por las persianas tímidamente abiertas de la ventana 
y el cielo me deja ver
un poco de su azul
tan pequeñito...

         Sí... 
         Todavía es de día. Me digo.

       Y en mi cabeza,
cierro la nevera con tus cervezas frías.


Los dedos azules. 

Mis dedos nadando en tu sexo
húmedo como tu voz
con tu lengua mojada
húmedos, como tu voz.

Me meto en tu rincón
mientras me besas
y es que te pones como loquita
doblando las piernas
jalándome los cabellos
ya con tu cólera
de haber acabado así pues
tan rápido
y luego te reías
encima de mí
tan bonito
¿te acuerdas?
de mis dedos azules
en ese lugarcito entre tus piernas. 

Luego fumábamos tu cigarrito raro
tan rico
escuchando a Nick Cave
Do you love me? sonaba
Like I love you?
mierda
qué bonito.


Los ojos azules.

Las amapolas despertaban
con el dolor de tus ojos,
dos sombras para la noche
una caricia rota bajo tu falda
y la soledad cercana
a una tumba
o dos. 

Me decías
desnuda sobre tu cama
que los ángeles no saben morir
saben de colores
de miradas
pero no de acabar. 

Soy una sombra
sobre tu tumba quieta
arrogancia matutina
aroma a jazmines
de tus ojos azules.


Tu vestido azul.

He bailado contigo
y con tu vestido
qué rico te ajustaba
esa cintura
mi amor
y tus caderitas
tan delicaditas
carajo
qué rico se apretaban
en tu vestido.

Y nos casamos
y nos divorciamos
y ahora ya no nos queremos
qué ironía.

Y qué rico era tu vestido
cuando estaba vacío
y cuando llegabas de tu trabajo
ayayay
más rico todavía
luego de ponértelo
tu sombra azul
tus piernas abiertas
tu lengua muda
entre tus piernas tu lengua muda
cansada de mojarme
se hacían cataratas.

Te amo
siempre te he amado
aunque solo te haya lastimado, 
y cuando estoy a punto de pedirte disculpas...

Pienso que es algo real
pero no
he despertado
solo ha sido otra pesadilla
mierda
cómo me dueles. 

Abro los ojos y recuerdo el perfume de tu cuello
en tu vestido azul
mientras bailabas para mí
dándome la espalda
sin brasieres
sin calzones
solamente con tu vestido
señorita bonita
a veces  ya no me dueles
pero sí
cuando bailas para mí
en mi recuerdo
I'm confessin de Peggy Lee
y justito después
Love Is Here To Stay
de Blossom Dearie
te movías maravillosamente
y se me ponía tan dura
que luego hacíamos el amor
como dos gatitos
en la noche
durante toda la noche
fumando María
fumando María.

        Sí
fumando 
        María. 


Los carnavales azules. 

Ya no nos juntamos en carnavales
ni en los recuerdos de la memoria
con nuestros globos de colores
siempre elegías los azules
cuando éramos niños
y jugábamos
de tanto jugar
así nos dimos nuestros primeros besos
a escondidas
abajo de un camión grande
allá en tu cocina
o en mi azotea.
Pero crecimos
nos hicimos novios
te rompí
no tanto como quería
y me dejaste
para extrañarte
cuando sueño
que te pones
ese vestido de flores que no dejaba que tus globos azules
te mojen.

Ya no cubro mis heridas
la vergüenza es para los que lloran
los que sabemos dolernos
de tanto curarnos
nos hemos curtido
que solo le hemos agarrado miedo al agua
por eso ya ni con los ojos
nos mojamos.

Algo diferente
hay en ti hoy
me digo
y despierto. 


Relato azul.

Pastillas
el ruido de las pulseras en tus muñecas
el lunar con forma de corazón cerca de tu pecho izquierdo
el olor a jazmines por la tarde
el reloj quieto
la pesadilla
la toalla húmeda
tu pelo mojado
la misma pesadilla
más pastillas
más ruido de las pulseras en tus muñecas
tus pendientes dorados sobre la mesa de noche
restos de migas de pan en un plato
restos de quesos y jamones en otro
un libro de Cortázar con su marcapáginas hecho por ti
tu piel perfecta en las mejillas
mis índices acariciando tu espalda
Tchaikovski
El lago de los cisnes trepando por tu cintura
más pastillas. 

Me gustan tus dedos sobre mi espalda, 
me dices sin mirarme
recostada boca abajo sobre la blanca cama
mientras suena la música que disfrutas
desnuda
tan blanca. 
Me gustan tus dedos acariciando mi espalda,
vuelves a decir sin mirarme
con los ojos cerrados
respirando muy lento sobre tu almohada 
tu pelo parece un acordeón claro
y esas pecas en tu espalda
todas esas pecas en tu espalda
tan diminutas
tan soberbias
logran un universo infinito justo ahí
que recorro lentamente con mis dedos.
Me gusta cuando tocas mi espalda con los dedos
aún sin mirarme
dices otra vez
bajo una suave melodía
te siento hasta en mis rodillas cuando haces eso
y es bonito... Y callas.

Servimos dos copas de vino tinto después de un rato
sentados al borde de la cama
tú aún desnuda
con tu pelo cubriendo el universo pequeño de tu espalda
hermosamente ondulado
y tan claro
bebemos los dos
sentados todavía al borde de la cama
comes un poco de queso
comes un poco de jamón
y bebes vino nuevamente
en ese momento me miras
tu rostro es tan cálido
tus ojos marrones tan claros
y tus mejillas tersas simplemente divinas.
Me encantas, dices
me encantas como no tienes idea,
haces que me vuelva loca.
Salucita, ladras despacito
y acercas tu copa a la mía
yo choco levemente mi copa con la tuya y bebemos casi todo
luego las dejamos junto a tus pendientes, casi vacías
y tan desnuda y de pie
te acercas a mí
tus rodillas entran entre mis piernas
tu pechos hermosos rozan mi barba
mi rostro
con los ojos cerrados acaricio mi alma en ti
siento los latidos de tu corazón
tu respiración tan sublime
y tu piel tan suave
mientras tus manos en mi cabello
y tus brazos rodeando mi cuello
hacen de mí un muerto feliz.

Me gustan tus besos
dices mientras me abrazas
¿yo también te gusto verdad?
preguntas
¿disfrutas como yo de todo esto,
cierto?

Yo levanto la mirada
y mis ojos tristes miran los tuyos
como no tienes idea mi amor...
Te digo
y me besas
y volvemos a amarnos
sobre tu blanca cama. 

El reloj quieto
los pendientes sobre la mesa de noche
las copas con tonos morados
los platos vacíos
la botella de vino vacía
tú dormida a un lado de la cama
apago la música
la luz
me acuesto a tu lado
y a la mañana
despertamos abrazados.

Y más pastillas.


Uñas azules.

He visto la orilla
acariciando tus arenas doradas
iluminando al sol desde abajo
como suplicándote
pero no.

He tocado los espacios en tu sombra
esperando el relámpago
de tus ojeras cansadas
como queriéndote
pero no.

He comido de tus carnes
mientras el fuego se acomoda en tu pelo
como un rayo de luz
dividiendo en dos
cráneo y dentadura
como saboreándote
pero no.

He caído
a las profundidades del abismo
donde otro abismo se abre
allá en el fondo
con los ojos abiertos
esperando verte
como despierta en la noche
pero no.

Araña mi espalda mujer,
con tus uñas azules.

He visto la orilla
he tocado los espacios en tu sombra
he comido de tus carnes
he caído en la multitud
         araña mi espalda con tus uñas mujer
     azules.


Las puertas azules.

Como un cántaro cuando se rompe
así mi corazón se divide
en varios fragmentos
algunos pequeñitos
otros no
y mi luz ahí adentro
roja como tu voz
como la voz de dios
brota
y logra una flor
algo marchita
pero todavía una flor
ahí adentro
donde antes había algo.  

He cerrado mis puertas
para quedarme solo en esta habitación
las pintaste de azul desde afuera
para que nadie intente entrar
y colocaste una cerradura
también azul
para que tampoco pueda salir. 

Como una piedra cuando se rompe
así mi corazón se fractura
en muchos pedazos
entre pequeños y no
y esa luz roja que antes era una hermosa flor
con sus hojas largas y sus espinas largas
ahora es una herida enferma
con tus lágrimas 
con tu esperma
con todo eso
que me ofreciste.


Azul.

El sol alumbra la mañana
los pajarillos cantan
hay nubes adornadas con cocaína
sí
hoy tengo ganas de morir otra vez.


Un perfume para tu cuello
mi gato dormido en el sofá
una taza de café
galletitas de vainilla
y tus brazos rodeando mi cuello.
Nada más.


La muerte azul. 

En el corazón de la pesadilla hay una flor azul
que recogí con dulzura
mientras la muerte se tocaba para mí
con su larga falda levantada
y con las piernas abiertas
hermosamente
manoseándose para mí.

Yo dejo la flor azul
entre los muslos de esa dama oscura
donde mi semen dibuja
un río blanco
y pequeñito
para su placer único
y nauseabundo.

Quiero corregir mi torpeza
entre tus piernas mi torpeza corregir
pero el ginebra hace de mí
un ser más torpe todavía
hay excremento en los parques
pasto seco y amarillo
árboles sin hojas.
¿Qué más puedo pedir?
la soledad es así
todo se derrumba
adentro muy adentro
donde ya nada sucede. 

En el corazón de esa muchacha
solo hay odio contra mí
y está bien
de verdad que está bien. 

Voy a decirle a la dama de la noche
que se detenga
que cierre las piernas
esconda sus tetas
y se marche de mi habitación
pero su largo pelo negro puede más
huele a cementerios
hermosos cementerios
a flores muertas
a magníficas flores muertas
carajo
dime que te has ido
llevándote tu odio contigo
muchacha.


Hace no mucho tiempo
eras feliz
tenía mucho dinero.

Carne de caballo
ojeras en la tarde
cabello mojado
azulejos
espantapájaros
soledades interminables
inyecciones pa' la salud
frío
muchas sustancias
un retazo de pan
ofrendas al dios de la misericordia
y mi semen en tu boca.

Sí...

Me gusta cuando la muerte se toca para mí.


Caricia divina de color azul. 

Oh, lenta lencería del diablo
azul
tan pequeñita
azul
tan puro
azul
como tu sangre.

Oh,
tela frágil que corrompe el alma
y a la luz.

Oh, hermosa lencería del diablo
cuando te derrumbas delante de mí
muchacha de los ojos marrones
de los lindos ojos marrones
con tus interiores azules

tropezando de cocaína.


El acantilado azul.

Toma el camino largo a casa
cruza por atrás del almacén de los viejos camiones oxidados 
salta sobre ellos como lo hizo Sofía antes de morir
hace dos años.
Hay mariposas sobrevolando sobre la mierda
un gurú que adivina el pasado
parece un dios
a veces un fantasma
porque desaparece cuando quiere
pero solo es un viejo gurú.
Toma algo de dinero
intenta hacerlo crecer
respira despacio
abre el envase de café sobre el cuerpo de tu gato
recoge los papeles del suelo
chilla un poco
y pon algo de música.
Lava los pantalones de trabajo
cuelga tus blusas blancas
no sé si es algo en mí
o en ti
cuando te sueño
siempre brota algo de sangre en esta escena
agranda la pantalla
mira a tu fantasma
a tu dios
a tu viejo gurú
y saca el brazo por la ventana para ver si está lloviendo
apuesto a que él no supo que pasaría. 


Dime si esto es real
mientras camino sobre el filo del acantilado
él también me mira
sabe de mis profundidades
y me invita a caer
yo me limito a sonreír
a dejar todo eso que has preparado para mí
sobre la mesa
y vuelvo a preguntar
dime
¿esto es real?
abres tus heridas
me las enseñas como si mostraras un cuarzo blanco
te siento feliz
algo emocionada
mi corazón late rápidamente
como el tuyo en este momento
me miras después de unos segundos y dices
sí
es real.

Y juntos caemos en el acantilado. 


El escarabajo azul.

Quiero ver
tu cintura abrigada
con mis palmas
mientras el humo de ese raro cigarro flota
sobre tu cuerpo dorado
muchachita hermosa
y la poca luz
de mi garganta
se agota en ese rincón tuyo
donde tu baba
es una flor
blanca como mi alma.

Dame dos toques
y abriga mis dedos
con los tuyos
muchachita de los ojos azules
mientras torpemente me detengo
en tu ombligo
e intento
dibujar ahí un río
con sus montañas
en tus alturas
hermosa muchachita de los ojos como el cielo. 

Me gustaría quitarte el escarabajo que tienes en el pelo
te digo
cuando cierras los ojos entre gritos desesperados
con miedo y risa
pidiendo que lo haga rápido
y luego ver  tus lágrimas caer.

Y el miedo
cede a la risa
cuando me abrazas
mientras ese escarabajo se escapa por abajo de la puerta.


El reloj azul.

Subimos al ascensor 
con algunas compras para la cena
tú tenías un reloj clásico muy bonito
que fue de tu padre
con una fina correa de cuero azul
en tu delicada muñeca
francesa hermosa.

Me gusta tu reloj
te dije
con las bolsas en cada mano
tú me miraste
te paraste de cara a mí
te quitaste de la muñeca el reloj
y lo colocaste en la mía sin soltar mi antebrazo
mis brazos apuntaban hacia abajo
por las bolsas de las compras
y mientras tú hacías todo eso no dejabas de mirarme ni de tocarme
tus manos están frías, 
eso pasa cuando las personas son cálidas...
Te dije sin pensarlo, y me quedé callado.

No sé qué pasaba con el ascensor
pero demoró más de lo normal en arrancar
entonces te pusiste de puntillas y me besaste
de una manera muy sublime
fue tan lento y suave y húmedo lo que duró en mí tu aliento
que dejé de sentirme vivo lo que tardó en subir el ascensor
tú te giraste después de besarme esos largos segundos
entonces sonó la campanadita que avisaba la llegada directamente a tu piso
y cuando se abrió la puerta
Omar, tu novio, estaba esperándonos.
¡Por fin llegaron!
exclamó
justo puse a calentar el horno.

Luego me ayudó con las bolsas, 
y nos dimos un largo abrazo y un beso en la mejilla después de eso. Así nos saludábamos siempre.
Algunas bolsas las colocamos sobre la mesa del comedor
otras en la isla de la cocina 
yo puse las botellas de vino y las de cerveza que traje en la refri para que vayan helándose
todavía alucinado
mientras Omar ordenaba las cosas que trajimos para empezar a preparar lo que nos había prometido.

Ustedes no se preocupen por nada, habló muy alegre
motivado con su delantal de cocina a cuadros, 
un cuchillo en una mano y una tabla de picar en la otra.

Gorda, 
me dice con cariño
como siempre solía hacerlo
solo ábreme una cervecita bien fría, sírveme una copa por favor, préndeme ese cigarrito y ponele Play a la radio. Y MÁS NÁ. Él estaba muy contento.
Ustedes pueden empezar con el vino, 
hay una botella que ya está fría 
los papás de Josephine nos la enviaron hace un mes por fiestas. Me comenta. Yo obedezco las órdenes y empieza a sonar Police in Helicopter.

Yo me daré un baño rápido y me pondré algo cómodo dijo ella,
y se fue a su habitación
al rato salió con un hermoso vestido suelto hasta las rodillas de color azul oscuro 
con detalles de golondrinas blancas, era perfecto ese vestido en ella, pensaba,
mientras sonaba Stranger in Town
con el pelo húmedo y el rostro muy pálido
sus ojos entre azules y grises eran como la chispa adecuada
brillaban como dos lunas llenas.

Cuando ella se duchaba y vestía yo abrí el vino que enviaron sus padres, lo coloqué sobre la mesita de la sala frente a los sofás para que tome aire, con dos copas a un lado y piqueos variados al otro. Yo estaba conversando con Omar y bebiendo unas cervezas mientras él hacía su magia. Cuando Josephine llegó cambié de lugar y ya con ella nos sentamos cómodamente en los sofás. Voy a servir vino, dijo, y lo hizo, se veía tan hermosa haciendo ese gesto tan mínimo en ese vestido, carajo, qué tontería. Pensé. 
Dejaste respirando el vino, habló ella luego de servir, en Francia decimos aérer. Dijo con ese acento tan sublime. Muy bien pensado porque realmente es muy bueno este vino, es de un viñedo muy famoso en el Médoc, mis padres lo mandaron por fiestas. Comentó mientras brindábamos y tomábamos. Tenía razón, realmente estaba muy rico ese vino.

Omar estaba sumido en la cocina elaborando su sorpresa culinaria
mientras Josephine y yo conversábamos de cualquier cosa, pero se nos unía de rato en rato,
entre el aroma agradable a comida, la buena música de Omar y el humo de ese cigarrito extraño.
La cocina y la sala estaban separadas por la isla de la cocina, podíamos conversar los tres sin mayor problema.
Ella no me miraba como siempre a los ojos
yo tampoco intentaba hacerlo tanto
ninguno de los dos estaba incomodo para ser sincero
solamente que había algo
en nosotros
y nada más. 

Omar venía cada cierto tiempo para brindar, chocaba nuestras copas y mencionaba lo bien que iba su preparación, fumaba un poco, elegía otra canción, y se iba más alegre todavía.
La botella de vino ya había acabado y él iba por su cuarta cerveza
abriré otra, dijo ella mientras se levantaba e iba en dirección a la cocina,
está bien, en la refri puse las que traje, 
yo iré al baño que tengo que descontar un par de copas, mencioné como en broma al aire,
y me dirigí al cuarto de baño
cerré la puerta
moviéndome suavemente al ritmo de Satta Massagana
luego levanté la tapa y el asiento del váter 
miccioné y jalé la palanca
pasé un poco de papel por si salpicó un poco y lo tiré en el tacho
me paré frente al espejo
abrí el grifo del agua y lavé mis manos
sentía la cara como acalorada
el vino ya estaba en mis venas calentando mi alma
realmente el vino estaba muy bueno, pensaba
así que mojé mi rostro también
giré los ojos buscando una toalla de manos
todo estaba perfectamente ordenado y limpio
con demasiados accesorios femeninos y demás
veo el toallero de barra y quiero coger la toalla pequeña que estaba ahí
y cuando lo hago
unas prendas negras caen
era un sujetador y algo más
lo levanto tan pronto como puedo y lo coloco nuevamente en su lugar
me agacho otra vez para lo segundo y eran unas delicadas bragas negras muy suaves
iba a ponerlas junto al sujetador pero el diablo entró en mí
supongo que fue eso
porque una malicia breve se apoderó de mi ser
que luego se volvió un cosquilleo terrible en todo mi cuerpo
miro mi mano otra vez y... Sí.
¡Eran las bragas de Josephine!
Involuntariamente las acerqué hasta mi nariz, lentamente
olía maravillosamente a mujer
de una manera que no puedo explicar
todavía se podía sentir como una ligera y tibia humedad 
no sé cómo explicarlo
cerré los ojos
y me metí en el mundo imaginario de su último escondite
apreté sus bragas contra mi nariz y mi cara mientras el mundo
que para mí era gigante
se hizo pequeñito. 
Recordando, no sé por qué, ese beso en el ascensor.

En ese momento
la puerta se abre de golpe
era ella
yo quedé inmóvil
congelado
durante el Wanna Be Love de Buju B.
con sus bragas todavía en la cara 
bajé las manos muy rápido
mientras ella se disculpó.
¡Perdón!
exclamó, y muy rápido se dio media vuelta cerrando la puerta.

Yo dejé las bragas donde estaban,
miré mi reflejo en el espejo
estúpido como el más estúpido del mundo
volví a mojar mi cara
miré nuevamente el espejo
y solté una carcajada.
Solo rogaba que ella no se haya dado cuenta.
...Qué más da. Pensé. Y salí. Mierda.

En la sala ella ya había abierto otra botella
estaba sentada con las piernas cruzadas
como un ángel mientras espera a la luna
Omar seguía en la cocina cortando cosas
moviendo ollas,
todo eso.

¿Quieres que te sirva una copa más?
me preguntó Josephine mirándome directamente a los ojos
por favor, le respondí
y ella sirvió mi copa y luego la suya
me encanta cuando una mujer sirve las copas, menciono
se ven tan femeninas,
mientras ella se levanta y va al cuarto de baño
también me quiero lavar las manos y la cara, sentenció.
Mi cuerpo se estremeció un poco.

Lo que quedaba de la tarde transcurrió de lo más normal,  bebiendo, hablando, riendo y escuchando entre otros a: Burning Spear, Toots & the Maytals, Steel Pulse, Alpha Blondy, Alborosie, Clinton Fearon, Jimmy Cliff, The Abyssinians, The Congos, Bob Marley & The Wailers, John Holt, Gregoy Isaacs, Buju Banton y Laguna Pai.

La cena fue maravillosa, reímos y disfrutamos los tres muy a gusto de todo.
Omar se había lucido realmente, hizo un pernil al horno con una salsa agridulce riquísima, realmente lo hizo todo muy rico; verduras hervidas, arroz blanco con choclos y un pan casero único. Pero la salsa agridulce con el cerdo... ¡Dios! 
Para el final tomamos helado de lúcuma de postre, a ella le fascinaba el helado de lúcuma, así que pedimos uno artesanal en una tienda que ellos frecuentaban. Tenía buena mano, como siempre le decía
su sueño era tener un restaurante  propio en algún momento de su vida.
Bebió muchas cervezas mientras preparaba todo,
y nosotros casi cuatro botellas de vino conversando. 
Regresé al baño un par de veces más pero los interiores negros ya no estaban en su lugar,
y en cada vez mi cuerpo se estremeció un poquito.

Bueno chicos, dijo Omar mientras se ponía de pie
yo me disculpo pero estoy muerto, gordita
dijo acercándose a mí. Yo también me levanté
me abrazó muy fuerte. Night Nurse sonaba bien rico.
Voy a dormir, estoy realmente muerto, gracias por los vinos, las cervecitas, los cigarritos y por venir.
Gracias a ti, todo estuvo muy rico, le respondí
abrazándolo muy agradecido.
Ustedes acaben el vino, buenas noches amor, le dijo a Josephine, y se dieron un beso en los labios.
No levantes nada, ya mañana lo hacemos nosotros
tú eres el invitado. Y mientras decía eso
se fue a su habitación

¿Acabamos el vino? 
preguntó ella muy fresca y amable
claro
le dije.
Y cambió de música, eligió a Bill Evans y dejó correr la Playlist.
Por fin puedo poner otra cosa que no sea solo lo que Omar escucha, sentenció suspirando. Nada molesta. Haciendo un gesto con los labios hermoso. Estoy jodido. Me dije.

Por cierto, tengo que devolverte tu reloj. 
Hummm no.
Hoy no. Dijo ella de una manera muy coqueta y suave. Y en el fondo sonaba The Two Lonely People. Sentada con su lindo vestido en su sofá, con las piernas medio cruzadas, con los manos en su regazo, después de acomodarse un lado del cabello, bella, única.

Yo no podía dejar de mirar sus labios,
sus piernas
sus manos
ni su lindo vestido.
Toda ella era perfecta
mierda
espero estar disimulando bien
decía en mi mente. No puedo estar así.
Ella sirvió otra vez vino en las copas
y cogió la suya
Santé, dijo con su acento hermoso.
Y choqué mi copa con la de ella. Mirándonos a los ojos.
Estás hermosa, ese vestido realmente te queda muy bonito. Le digo.
Merci beaucoup. Dijo con un tono maravilloso y una mirada felina.

Conversamos un poco más sobre su infancia
mientras sonaba But Beautiful
sobre lo que le gustaba del Perú y lo que no
Like Someone in Love se oía en el fondo
de la soledad
Peace Piece inundaba las esquinas
y esas cosas
reímos un poco
reímos bastante
hasta acabar el vino
con Waltz for Debby alegrándonos otro poquito.

Tengo que irme pero no quiero dejar todo así
le dije
te ayudo un poco y me voy. 
No, de verdad no es necesario, dijo ella. 
Que no se te haga más tarde, para que regreses tranquilo a casa. 
Almost Blue de C. Baker nos despedía.

Me acompañó hasta el ascensor
y cuando nos despedimos me dio un beso muy, muy cerca de mis labios
se pegó lo más que pudo a mí y me abrazó fuertemente
yo sentí que puso algo en el bolsillo de mi pantalón
y se dio media vuelta sin mirarme más
para que no te olvides de este día, susurró mientras se cerraba la puerta de esa caja metálica.
Y empezó a bajar. 

Metí mi mano en el bolsillo y saqué lo que ella dejó
eran sus bragas...

Mierda. Dije. Y sonó la campanita que avisaba que llegué al primer piso. 
Las acerqué a mi nariz con la mano donde tenía aún el reloj de Josephine, y el mundo empezó a flotar como una golondrina en un vestido azul oscuro.


Tus braguitas azules.

Margaret
¿te acuerdas?
cuando me abriste tu puerta
llevabas un vestido blanco muy corto
que dejaba ver mágicamente tus espacios 
gracias a esa luz artificial en tu entrada
mierda 
qué vestido
tan blanquito
tan traslúcido
tan cortito
qué hermosa morena estabas
exactamente ajustada
perfectamente moldeada
por tus sastres
por las Afroditas
en tu traslúcido vestido blanco
me miraste impaciente con esos ojos medio árabes
con tus cejas y pestañas algo árabes
con tus lindas ojeras como desiertos árabes
tan calientito me miraste.

Te abracé
en tu perfume me abracé
tantos segundos
¿lo recuerdas?
cuando me aferré a tu cuello
me quedé ahí largos segundos
abrazado a tu perfume de Givenchy.

Yo me había demorado un poco
por ir a comprar un vino
uno español muy rico
tan aparentando ser mayor
como no sabiendo impresionar.

En tu cocina cortamos dos manzanas
mientras te daba de comer unos pedacitos
y tú también me dabas
con tu boca
de sabor a manzana
pedacitos de besos
sí
tantos pedacitos de besos me dabas
con sabor a manzana
con tu lengua de manzana. ¡Dios mío!

¿Te acuerdas?
¿Qué pensaste cuando abriste tu puerta?
¿Te resultaba un poco atractivo?
¿Ya me querías un poquito?

En tu cocina cortamos también naranjas
igualmente dos
qué rico olían mis manos
me gustan tus manos, me decías
y ahora huelen rico, me decías
a muchas naranjas
y me besabas
a muchas manzanas
y me besabas
a muchas naranjas y manzanas
y nos reíamos
tú de nosotros
yo de esa exnovia mía
y nos reíamos otra vez.

Te conocí cuando ella me había roto el alma
por una Cocacolita
y un cafecito
aún lo recuerdo
y me reía.

La sangría que preparé esa noche para nosotros realmente te gustó.

La primera vez que nos vimos fue en el carro de mi mejor amigo
tú estabas con tu pareja de ese momento
yo solo con el corazón roto, atrás,
y en el asiento de copiloto una buena amiga tuya se carcajeaba
por las cosas que yo contaba
era la novia de ese gran amigo en común
todos en romances y entreverados
encima yo
todavía.

En ese primer instante
tus ojos me recordaron a una noviecita que tuve
hace tiempo
que también me dejó, por otro buen amigo
hace ya tanto tiempo.
Ahora ella vive en Buenos Aires
allá tiene un novio que me gustaría
para ti
porque dice que él sí sabe querer bien
no como yo
            no como yo.

Me acuerdo de tus besos agridulces
con sabor a naranjas y a manzanas
ay, cuando subimos tus escaleras
ay, qué culazo más hermoso
ay, dios mío.
¡AY, DIOS MÍO MÍO!
En tu vestido blanco
con tus braguitas azules
exactamente moldeada.

¡Ay, mi dios mío mío!
Ay tu vestido blanco.
Ay tus braguitas azules.
Cuando subías como una serpiente morena
moviendo las caderas
del otro lado para este lado
así de rico y moderna
paso a paso
con tus perfectos pies
escalón tras escalón
con tus insuperables piernas
íbamos hacia ese cielo
que era tu sofá 
en el living de tu casa
en ese segundo piso
ay dios mío que me muero.

Traje mis mejores películas, te digo
puedes elegir la que gustes.
Y te mostré unos DVD de Wong Kar-wai
uno de La Strada
otros de Wes Anderson
algunos de Léos Carax 
y cuando estaba por enseñarte otros más
tú agarraste de entre todos el DVD de W. A.
The Darjeeling Limited
a este actor creo que lo conozco
dijiste mientras tratabas de recordar mirando la foto
pon esta, sentenciaste.
Yo la verdad habría preferido Chungking Express
porque en ese momento yo estaba roto tan roto
como Owen Wilson ahí
que no me apetecía verla
no esa noche en particular
pero ya con el DVD entre tus manos
hice lo que me pediste
que a pesar de tu vestido traslúcido
y tus diminutas bragas
azules como tu cuerpo moreno
hermosa Margaret

       divinamente ajustada
     y un Amazonas
          y dos
       tus hermosas tetas

aguanté 
y acabamos toda la película con créditos incluidos
tú también soportaste, y... ¡No!
¡Ahora recuerdo bien!
Puse dos o tres discos antes
pero el reproductor de DVD no los leía muy bien
y las películas se paraban cada cierto tiempo
muchas veces
que tú renegabas
te hacías más bonita
de tanto renegar
para que yo te llene de piquitos
muchos
entonces ya a la mala
puse a Wes Anderson 
y para mi mala suerte
ese disco sí funcionó.

Por fin terminamos de verla
y tú ya no aguantabas
y yo ya no aguantaba
ninguno pudo resistir más
nos arrojamos hacia nosotros 
yo contra ti
tú contra mí
chocamos como dos estrellas gigantes
y fuimos explosión y ruido y jadeos y vacío y humedad y fuego y polvo y luz y noche y todo
                     y más,
algarabía de dos
amor sin amor
todo eso
cuando ya te han querido.
Qué mal follamos ese día
como casi siempre.

En ese sofá
abrí tus piernas como un libro
dios mío
qué hermoso poema de mar
y de cielo
y de sal
y de miedo
y de todo eso cuando tus muslos me abrazaban
dios mío qué miedo
dios mío qué rica sal
y qué bonito cielo
qué maravilloso mar, tu mar azul tan pequeño
te murmuraba
mientras te besaba ahí
y comía de ti
como si fuera un mango maduro 
ese rincón tuyo
así te comía
y desesperadamente
acabamos sobre tu cama
yo tan muerto
como en una tumba
tú tan tibia
como un sol moreno
estabas tan azul como ese dios que tanto adorabas
y yo tan desamparado
es solo un truco divertido, te decía
cuando te quitaba las bragas
y tú me besabas
sin tanto miedo
y  me besabas nuevamente.
¡Oh dios mío!
Que me muero.

Eso debía suceder...
Así lo mal planeé en mi cabeza.
Pero no
ni bien abriste tu puerta
me abalancé a ti como si fueras una gacela indefensa
esa noche yo era un tigre
herido
de tanto vino
y tu baba en mi boca
y mis manos en tus nalgas
y tu cuerpo apretándose contra el mío de una manera increíble
bajé y ya de rodillas levanté un poco tu falda y besé tu coño sobre la tela
tus vergüenzas
tu última sombra
ya sin la tela.
Tú te dejaste caer sobre la pared más cercana y un mueble de madera
cuando te giré rápidamente
y así levanté más tu vestido tan cortito desde atrás para ver todo eso...
Qué hermosas eran tus nalgas
qué hermoso culo tan moreno y majestuoso
hice a un lago tu tanguita de ese azul tan diminuto
y adoré tu último lugar con locura
dios mío qué caliente
dios mío qué pequeñitas
dios mío qué azul tan bonito
dios mío mientras tú rogabas
que siga
que siga
que por favor, 
siga.
Así me lo pedías.

Y subimos por tus escaleras
tambaleando muy juntos
risas y besos
éramos una guerra
de locura y besos
contra nosotros
desenfreno y besos
mierda
una torpe guerra fuimos
subiendo tus escaleras
tropezando con nuestras piernas
cuando tus fronteras se arañaban con las mías 
sin odio
y riendo
qué segundos más duraderos
de tu boca contra mi boca
de mi lengua contra tu lengua
y ya arriba en tu habitación
en tu cama te hice mía
sí que te hice mía
fuiste mi perra tres veces
hasta que lloraste de alegría
luego de habernos corrido
tantas veces
todas las veces
morena azul como la lenta nieve
que suavemente cae
sobre mi nariz. 

Eres muy hermosa. Te digo,
desnudos, acariciando tu espalda con mi nariz
mientras nos amamos
sin amarnos
todavía.

Eso debí hacer
y quedarme
todos tus días
todos los días
de domingo a domingo
abrazándonos sin olvidarnos de los lunes que odiábamos
y tus feriados
sí
también los feriados.

Ay, Margaret de mi vida
ahora tienes un gato
y yo tantos dolores
y tus tetas
ya no son tan grandes
como mis penas.
Por eso me gusta tu gato
y a ti te gusta
mi lengua.

Volveré a poner a Wes Anderson esta noche para que veas.


Blue in Green.

Te quiero
azul y verde
verde y azul
niña de la espalda única
azul y verde te quiero
verde y azul
mientras tu dios está escondido
y tus rodillas suplican al suelo
así te quiero
niña de las piernas largas
como sombras largas
azul y verde te veo
verde y azul
te espero.

Te quiero
verde y azul
azul y verde
así te quiero
y ya dentro de todo este halo
de misterio y soledad
donde tus manos me tocan
hay un instante
azul y verde
en el cual te quiero más
niña de la mirada triste
como sombras largas
azules o verdes.

Te quiero
azul y verde
verde y azul
cuando desnuda sobre una cama
me hablas
entre tu azul y tu verde
entre tu verde y tu azul
así te siento
niña de las orejas frías
como azul en verde.

Te quiero
no sabes cuánto te quiero
hoy que me pintas de azul la cara
y yo de verde
niña blanca de las pecas morenas
verde y azul
son tus momentos
azul y verde
tus misterios...

       Niña
     hay algo aquí que me gusta
         eres tú callada bajo mi cuerpo
      o soy yo sordo 
 flotando sobre tu alma
   tan verde y tan azul
       tan azul
    y tan verde
así te quiero
     niña de los corazones de colores
   azul azul
         y verde verde.