miércoles, 18 de diciembre de 2024

Los daños eternos (Primera parte)



"Los libros hablaban y hablaban y Dios iba diciendo: pronto se acabará el mundo".

Leopoldo María Panero



La mosca.

                 Dios es una mosca que vuela sobre mi mierda
          intentando encontrar quizá
           el alma que me impuso.
  Ahora sé
     que muy adentro del hueso
        donde el tuétano hace su magia y desaparece
   nada queda. 


Bruma.

Blancos pechos como la sombra de la amapola
donde corro y corro y corro
con los dedos hasta quedarme quieto
y mis latidos se vuelven los tuyos
luego del aullido del lobo.

Como una espina entras en mi mente
y te quedas
hasta dejar todo podrido, te quedas
hincando tus rodillas en lo más hondo de mi seso
sí
eres la sombra de mi sombra quieta
donde yo también me detengo
y una bruma
con olor a sal marina y espuma
me recuerda a ese breve instante entre tus piernas
donde mi cuerpo ya no nieva.


El camino de tu espina. 

Me encanta sentir tu culo en movimiento
luego de caminar entera tu espina 
hay brillos de un sol moribundo
y noches de luna donde tu boca es una herida abierta
que me duele. 


Súplica. 

Leve canto ese final que haces 
mientras mis aguas invaden tus espacios vacíos
cuando te inundas
con todas mis aguas muertas.
Mudo grito
tu gemido final.

¡Oh, ave de la prosa y la plegaria!

Dime si mis caudales te son suficientes
porque muy pronto he de secarme para siempre
algún día
pero no hoy ni mañana.


El sol está muriendo.

Veo a lo lejos volar una mariposa negra con otras mariposas de un color naranja y rojo
parecen llamas en el aire
y caballos correr sobre el campo verde y majestuoso
lejos de mi niño muerto
como un mal viaje
o una pesadilla
sí
eres un breve tour por el infierno.

Miren todos
vean todos
arañas en las espaldas de los niños
y el sol que se muere
es el sol que se acaba.
¿Acaso no lo ven?
En las espaldas de los niños mientras las arañas caen, el sol se muere.

Fue el hombre quien mató a Jesús -nos contaron.
Y ahora llora noche tras noche
intentando convencer algo tarde
a uno por uno
con su historia entretenida e inconclusa
que todo estará bien
pero ya no es tan divertido
ahora está solo y no quiere morir.
Es el hombre como todo buen hombre
talando el árbol y el otro árbol y el otro árbol
imaginando una casa donde ya no queda nada.

Vean todos
miren todos
es el sol
es el sol que se está muriendo.

No hay nada más falso que el amor -dices
cuando enciendes tu cigarrillo,
-eres tan hermosa
sí
eres muy hermosa -te digo
mientras el sol se va consumiendo entre tus dedos.


Las flores del mal.

Corté las flores de tu alma para crear una primavera únicamente para mí,
yo que siempre fui invierno y
otoño en mis mejores años
con mis ramas muertas y mis rosas secas
solo eso fui
en mis mejores años,
mientras tú
eras la gran luz dentro de todo este infierno
donde solo te gustaba ver arder
al hijo del hombre hasta quedar hecho polvo y miseria
solamente por tu placer enfermo de sentir abrigadas tus espinas. 


Los días de enero. 

Odié tus carnes durante dos años y algunos meses
detesté
durante ese periodo
     cada instante de tu pelo entre mis garras
                 de tus muslos entre mis lenguas
       de tus huellas sobre mis sombras.

¡Oh, mujer de la derrota!

Mengua por favor
con tus lagrimas esta maldad de mi alma
haz de todo esto que he llegado a aborrecer
una luz
una luz al final del túnel.

Sí
aborrecí cada recuerdo de mi lengua mojando tu lengua
y te asesiné tantas veces
tantas veces
solamente para calmarme. 


La ballena.

Desapareces luego de un rayo de luz
como una ballena en las costas del Pacífico
simulando ser un fantasma.
El mundo es un paisaje maravilloso porque empieza en tus caderas
con tus huesos deformes
que acaba en tus orillas.

El jaguar ama las partes
como el corazón cuando se enamora
pero luego del volcán y los derrumbes 
llegas hasta mi lugar sin tu sol
para que yo intente dibujar uno en tus hojas grises.
Esto no es divertido -dices
mientras veo tu viva imagen
demacrada por culpa de esa vana felicidad,
que es algo parecido a la esperanza
solamente otro tipo de pobreza.

Tengo heridas en las puntas de mis índices
como tú llagas en los pezones.
Mátame por favor -susurro
y luego atraviesa la playa mirando el horizonte cuando el sol se marcha.
Coge tu papel donde dibujé tu sol y vete
corriendo y corriendo y corriendo
como un fantasma que ve a un hombre.

Luego del aullido del lobo,
nada queda. -Dices antes de desaparecer. 

Olvidé dibujar algunos árboles y flores en tus grises hojas,
ojalá sueñes con ramas y hojas alguna vez
saliendo de mi corazón de palo.
Todavía recuerdo tus momentos felices
rozabas tus mejillas en mis palmas
como un gato que confía todavía
en el hombre.

Agarras el arma de papá
mientras esas criaturas vienen a tu mente y bañan tu alma
con sombras y lamentos.

Una madre besa a su bebé
mientras su bebé se muere
es una sensación maravillosa
un instante hermoso en la caricia de la guillotina.
El arma de papá chilla
y hace un eco en tu sien
castaño y blanco y rojo
luego se oye un golpe seco,
la madre yace junto a su niño.


Locura. 
El breve perfume de la muerte
lleva almendras amargas y pólvora 
en el filo de una navaja o en la cuerda de nylon.

La ausencia de la pesadilla 
con licores es llenada
en el alma rota del náufrago 
o algo 
que flota
como un bulto en la nada.

Lento humo de soledad
abres mis aires con tus formas grisáceas 
dejando tu halo de penumbra y miseria
en todos mis espacios quietos. 

He caminado los senderos de la locura
hasta quedar solo en una habitación.


Lo sé cariño, lo sé.

Veo tus ojos en esas viejas fotografías
son oscuros como la medianoche
y recuerdo tu risa boba jugando con mi risa
mientras yo alejaba tu mano de mi mano.
Espero realmente que él abra tus piernas mejor que yo
yo que siempre hice el juego mal
lo sé cariño
lo sé.

Ya casi es medianoche
y tus ojos brillan en esas viejas fotografías que aún guardo de ti
en algunas estás desnuda
en otras llevas poca ropa
es como si la habitación se llenara
de algo que no eres tú.

Realmente espero que él moje tu lengua mejor que yo
y que revolotee con sus dedos tus entrañas
mejor que yo cariño
mejor que yo.

Hay días como hoy 
donde espero morir un poco menos
lejos de tus abrazos y tus gritos
pero es de noche y nada ocurre
solo el cielo negro me acompaña
y tal vez la luna.
Sí cariño
espero olvidarte para mañana
ya sabes
el tiempo lo cura todo dicen
pero yo todavía sigo quieto en este abismo
estancado en ese pasado nuestro
donde tampoco nada ocurría.

Seré valiente cariño
como todo el odio del mundo
donde nada volverá a tocarme
y me iré lejos
para que tus ojos no me encuentren nunca más
espero que no llores por mí
bien sabes que nunca me gustó verte así

y aunque tu plan resultó mejor con él
yo ya lo sabía. Ojalá sepa cuidarte
mejor que yo cariño, mejor que yo.

Casi las tres de la madrugada y yo sigo mirando tus ojos en estas viejas fotografías
es la única manera
que puedo hablarte sin que mi esqueleto se rompa un poco más
escucho ruidos
es el viento que sopla gris y triste
dentro de mi alma
y tengo hambre
y sed
pero no te preocupes cariño
me queda todavía otro rato más de locura
donde eyacularé en un puño cerrado.

Espero realmente que él sea bueno contigo cariño
al menos más que yo, 
los jueves como mañana
donde por fin logro olvidarte. 


Margaret. 

Te pienso
cada tarde te pienso.
Hay almendras y frutas cortadas
dulces como tu sexo húmedo 
que abres con los dedos como una flor
para que con mi lengua quede en silencio
entre tus muslos y la tela. 

Te pienso
cada mañana te pienso.
Hay café y panes variados recién horneados
calientes como tus pechos de seda
que ofreces con tus manos como dos lunas
para que con mi boca apague esa luz que reflejas
entre tu corazón y mi baba.

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Te pienso
cada noche te pienso.
Hay restos de mis huesos sobre tu blanca cama
que acomodas con tus bocas hasta lograr algo
este remedo de hombre
que como un niño
aprende nuevamente
a mentirte
o a quererte
callado y quieto
entre tus brazos derrotado
sobre tu vientre plano.


        A Emma. 

     Como un ángel te alzas 
oh, ave inmortal
     con tu diestra derrotando
un mundo cruel tras otro. 


sábado, 18 de septiembre de 2021

Les lluces de la ciudá



"Estuve sentado en el mismo bar durante siete años, 
desde las seis de la tarde hasta las dos de la mañana
a veces no recordaba haber vuelto a mi habitación".

                                                    Charles Bukowski.






Los besos eternos.

Hay días
en los cuales apetecería mejor morir.
Como hoy por ejemplo,
que la vida estorba
que la vida es un gusano torpe
que no fecunda
que no hace mariposa.

Sé que más tarde me estarás comiendo el falo como una novia primeriza
y yo estaré derramando lo poco que queda de mí dentro de ti

como otro gusano que tampoco hace mariposa.

¿Por qué demonios sigues escribiendo?

Hay días como hoy, donde sería mejor que estuvieras muerta.


Tu boca.

¡Tu boca!

Oh frágil esperpento de la caricia rota
mientras mi falo saborea
toda esa lengua que es solo tu lengua
con su piel rara,
y esa concha
húmeda como la bondad
como la bondad que se quema.

He visto estrías en tu piel
como marcas de un amor malo que nunca se borra,
y son dulces amargos
como el mundo todo, todo dentro de tus bocas.


Las iglesias moribundas.

Miré sus cuerpos, 
todos sin excepción, junto a esas habitaciones sucias y malolientes,
en esos lugares de mierda 
                                         todos 
                          siempre alejados del bullicio de la gente y sus vergüenzas y sus temores y sus miserias,

y algunas muchachas no eran tan feas.

El Strange fruit de B. Holiday llega a mi mente en este momento que escribo este intento de cuento.


Morenas con bragas pequeñas, otras sin ellas
negras de piel hermosa con interiores rojos. 
¡Oh, qué maravillosa combinación!
Algunas estaban depiladas, otras con mucho bello
delgadas o robustas o gordas, o muy flacas, poquísimas viejas, muy pocas.

              Todas 

bajo esa fría luz de neón entre el rojo y lo horrendo de otros colores,

sí
sus almas se les escondían hasta de sus propias sombras

                       y algunas muchachas no eran tan feas.

Muchas de ellas con la piel de café barato
muy pocas blancas y tantas otras morenas,
cada tanto aparecía alguien con los ojos muy redondos y la piel infinitamente suave, 
eso era algo maravilloso, donde se tenía que pagar un poco más.
¡Y las tetas!
grandes
o pequeñas
o muy muy pequeñas...

Como lunas rotas de queso derritiéndose poco a poco junto a mi blanca esperma,
que derramándose torpemente desde esos pezones marrones o negros, contadas veces rosados, mi leche bajaba hasta sus vientres derrotados, transformando ese sucio y maloliente suelo en el mismísimo paraíso, porque después de eyacular ¿alguien puede ser más dios?

Casi todas mamaban de la misma manera
con ese asco peculiar bajo sus lenguas, algunas incluso escupían luego de habértela chupado.

Sus cuerpos eran débiles cisnes moribundos dentro del agua sucia. 

¡QUÉ VULGAR ESPECTÁCULO DE HUMANIDAD!

                       Que he disfrutado como un dios arrogante. 

Y algunas muchachas no eran tan feas.


Sí
un poco guapas y simples y ordinarias y otras horrorosas desde la voz, 
con sus asqueadas sonrisas
como nauseabundas tal vez
y en la punta de sus pezones como Cristos santos
cierta magia que todavía no me derrumba se podía saborear,
           sí

               y algunas no eran tan feas.


A las damas eternas.

Toqué
sus centros de amapola
finos como las corrientes del oro
así he tocado
sus mitades de flor 
entre lo rojo, lo blanco y la amargura
así he tocado
sus mitades todas
oh frágiles damas del espanto y la ternura
de ese instante pequeño que es la ternura
donde todos esos momentos que el mundo aborrece
me convierten en esa cosa rara, casi inexistente y maravillosa.


Londres en Jueves.

Hay una luz que he visto pero no se ve
ráfagas de algo que parece algo
pero no es.
Ella chupando mi falo hasta calmar su sed
la otra doblando su espina para no volver,

                      tabaco para envolver
      cerveza de botella,

tristeza para un pañuelo o dos,

y esa poca humildad de tu risa
extensa y pasajera cuando quiere,
y tu inglés deforme
y mi español sin forma
y esa máquina de martes
y ese espacio de lunes entre tus tetas, 
sí,
-tienes dos tetas enormes
le digo
y ella me sonríe,

podría
si tú quisieras, con estas manos
-y yo mostrándole mis manos
acariciar la sombra de tus pezones rotos
o algo ahí.
Y me dice
-Hazlo,
vamos muchacho
chúpame las tetas
quiero que tu falo dentro de tus jeans rompan mi centro y te corras entre estas enormes tetas


y yo
entre apagándome y no
entre prendiéndote y no
entre tu soberbio sujetador negro y mis dedos flojos... Me quedé dormido.


Inventé una flor, triste como un gato con ojeras para contarte esta historia, y quedarme en ese espacio entre tus tetas y esa sombra de tus pezones rotos.


Poema a alguien que dibujaba como nadie.

Oh, verbo en la piel
en la piel que dura para siempre.
Oh, frágil esmeralda
esmeralda de la voz
de la voz al final de tu espina.
de ese final en la voz de tu espina.

Y la tinta
esa mágica tinta que duerme en tu tacto
en todo eso que es tu tacto
quedará grabada en mi sombra,

dejaré que lastimes mis superficies
hasta sangrar
hasta sangrar tu nombre santo.

He visto parte de tu alma
justo donde duermen tus caderas

justo
donde duerme esa última magia tuya y tus índices empiezan a dañarme.


Poema para una chica de ojos azules muy claros.

En la enredadera de tus ojos
azules claros como la mar que no existe
y esas huellas de los años en tu rostro
esas hermosas huellas de los años en tu rostro
hacen de tu mirada un mapa único
dentro de la mar que no existe.

Oh, maravillosa extranjera
difícil como la palabra
como la palabra dentro de mi voz.

He visto caballos de Troya
menos imponentes que tus sombras
esas sombras que acaban en tus últimas esquinas,

yo que tengo la rabia torpe
la prisa boba
nada de magia en mis zapatos

puedo decirte
que detesto ese color en tus ojos
es como si me adentrara en otro mundo
en otro mundo que no me deja salir
y tus manos
suaves pájaros que no vuelan
suaves lunas de noviembre que no vuelven
no me dejan.

Oh hermosa dama...

Sé que la vida es imposible
imposible como mis manos dentro de tu pelo
o esa llaga en mi alma
que podría curar solo con el filo de tu voz.

Tengo algunas nostalgias pasajeras
dos canciones
quizá un poco de vino en la nevera
para decirte todo lo que no sabría decirte.

Y las hojas en los árboles
no caen si no tienen tu permiso
y las nubes
no se mueven si tu respiración no amanece.

¿Y si esto resumiera todo lo que no debo darte ni decirte?
Entonces sabría que ese mundo en tus ojos no tiene sentido
ni la voz
ni la palabra
solamente esas sobras que acaban justo antes de tus últimas sombras.


Oh, hermosa extranjera

hay dulces más sublimes que el filo de tu boca

lo sé

hay noches más claras que tu pelo
también lo sé

pero sabía también

que la magia que yo encontraría en tu humedad

sería más grande que todos los caballos de Troya juntos
batallando contra tu lengua.

Oh, mágica extranjera

dentro de tu voz
dentro de todo eso que es tu voz molesta con este mundo insostenible
dormí un rato, luego de eyacular dentro de ti y tú acabar inundando mis sábanas siempre blancas como tu piel, con tu mar imposible que nace de ese último rincón tuyo.


A la muchacha de los pechos fríos.

Porque en tu cuerpo donde solo hay partes desérticas
algunas veces
nieva.


A tu espalda.

Quietos muertos,
                       devoro     
         como un niño devora un dulce

justo,
justo ahí donde tu espalda
y todas las espaldas
terminan.



¿Qué es esa luz que logro ver?
Te quito poco a poco esas prendas de mujer.
¿Qué es esta luz
al final de ese túnel?

Es el diablo que ha muerto.


Beber hasta morir.

Quiero destruirme contra esa pared 
hasta perder el último diente.
¿Qué esperas para empujarme?

Como índices que sangran
tus lenguas ensucian
una
      y otra
  y otra vez

mi lengua quieta.

Como gaviotas que caen
agonizan
y mueren en su orilla.

Me gusta morder tus pezones

es como si me pegara alguien

en mi hígado

en mis riñones

en mi estómago

en todo esto

que a veces soy yo,

a veces.

Me detengo en mis adentros

como si el mundo ya no girara

o algo en él dejara de existir

solo para decirte.

¡Hey rubia!

Aquí estoy, pero estoy vivo.


Adoro. 

Relato de una noche con una muchacha algo extraña.

Sangre de lima recorriendo tus muñecas
como jugos vaginales de tu centro
acabando justo en mi boca.


Tienes gotas de sal en la lengua que nunca duerme
como tequila en los bordes de tus tetas...



…



Me destruí
desde la nariz
hasta lo más hondo de mi alma
y me dolía esta parte boba que solo me estorbaba
latido tras latido solo estorbaba ya que solamente se limita a respirar, ya no entiende de cariño.


He visto el tono rosa en tus pezones
es algo que me gusta y no me gusta
porque el azúcar es marrón  por naturaleza,


hay calles que no recuerdo, asumo que tampoco tú 
mientras beso tu lengua de rato en rato.
-Tengo ginebra y algo de vino barato en mis sangre, dices, susurrando dentro de mi boca.
¡Ahhhhh! Exclamas, mientras levantas y estiras los brazos,
siento que el pavimento se levanta...
Estoy caliente
ha de ser eso. Entonces dejas de besarme, pero tengo tu baba aún en mi lengua que ya no te entretiene.


Hay dos hombres morenos y una muchacha algo extraña en la mesa de ese bar, es muy hermosa además, los tres me invitan a pasar un momento azul con ellos que luego se hace verde
sin ginebra todavía.

-¿A quien le importa?
¿A quién le importa si ya no hace frío? Dice ella. Entonces me agarra del brazo y me lleva con ella dejando a los dos hombres morenos en la mesa. Salimos del bar luego del ginebra, ella me besaba de rato en rato como se besan los perros en las calles, con mucha ternura. Me mira y sus ojos son dos soles amarillos. Me gustan tus ojos, me dice. Pero tengo mucho vino barato en la sangre. Y me vuelve a besar. Vamos a casa, culmina.


La mentira eterna.

La libertad no existe, pero es maravillosa. Pienso en todos los gatos muertos del mundo y... 
¡Dios mío de mi vida! ¡Cuántas vidas perdidas! Existen casas con habitaciones de zoológico para gente como nosotros, donde perdemos la razón poco a poco, o te ayudan a perderla unos cuantos. Pienso en Leopoldo María Panero, en Nietzsche, en Artaud, en Van Gogh, y cuánta razón tenían esos pobres hombres. Tanta razón.


Solamente es una cuestión de dinero.

La vida es eso, y ya.