domingo, 3 de enero de 2010

Aleteos de mariposas


E
lla se toca con mis manos cuando en el pensamiento se dibujan mil ideas del pasado. Ya no sé si recuerdo el sabor de sus besos, o es que ella me besó menos de la cuenta. Quizá en el verbo más ajustado a la palabra encuentre un detalle de irreverencia, quizá en una prima, el amor de sus pechos me regalen la ofrenda del número par.
La deseo como se desean algunas cosas, y es mi sexo el que penetrar su alma quiere, y llegar al goce máximo de los pubis, cuando en el brote de la locura los cabellos se hacen lazos y las espaldas acordeones. Sí, aún recuerdo esas cabalgatas sobre mi cama, cuando yo era un jinete infinito de orgasmos y ella, la recepcionista de todos mis sacrificios.
Culpables las canciones sin dueño que me cantabas, el tequila tan barato de tu excelente bar desafinado y un par de liendres de hachís. Tal vez todo junto hagan un tú y un yo desnudos, como en la tina la sangre y el agua se unen nosotros fundimos pieles, sexos, fluidos, calaveras y todo. Porque todo al final siempre resulta tan poco, y poco, siempre suele ser bastante. Dice la poesía más vulgar de todas, que la carne del niño muerto es la mejor de todas las carnes y, mejor aún si ese niño es el que te escribe asesinatos en cada espacio de tus caderas, como cuando peina la tierra el buey cansado, de la misma manera he dejado mi semilla en tu interior.
Ella se toca con mis manos cuando sobre la cama su entrepierna clama mi nombre, grita antes de correrse, exhala humo de hachís y sonríe asquerosamente. Ella, también come del niño muerto entre los aleteos de aquellas escorias de colores, chabacanos seres de forma irrazonable, síndromes de la causa injusta del gusano y mi falo.

viernes, 1 de enero de 2010

El primer grito


..."Se la solía ver, con un trozo de pizarra gris colgándole del cinturón,
aveces había algo que decir"...

Nacho Vegas

Ha caído un dios desde las entrañas del cielo, uno que se decía inmortal, ha caído y no tiene temor de parecer mortal. Sabemos todos, los que hemos llegado desde lejos, que la distancia siempre es mayor cuando se está sentado. Ha caído otro dios, desde las alturas del universo, uno que se juraba único, ha caído y no tiene temor de fingirse celestial. Sabemos todos, los que hemos ido a ningún lugar, que el recorrido siempre es mayor, cuando se está muerto.
Hombres que conocen a otros hombres en profundidades sexuales, saben pues que el amor verdadero es aquel que se tiene entre dos dioses. Vulgares hombres que a su sexo se someten, no hay más que desgracia en sus fluidos interminables. Sí, los dioses también lo supieron desde el principio, desde la costilla y el polvo, desde que tú eras una nada y yo lo era todo.

Ha caído otro dios, desde mi cama ha caído, aferrado a una idea no mayor a la de ustedes; señores, que han caminado a pesar de no tener pies, sepultan el esfuerzo en una vana sonrisa, ¿acaso no saben que nosotros también cojeamos aún teniendo pies? Imbéciles que asemejan su nostalgia a la de las putas, que como ganchos de metal cierran la boca del infeliz. Ya no sé si todo esto es un sueño lejano o solamente me lo contaron, tan sólo sé, que tu sexo ya no es mío, y el mío quedará enterrado en tu boca, así como lo fue desde el principio...