LI
MENTIRA. Si lo hacía de engaños,
y nada más. Ya está. De otro modo,
también tú vas a ver
cuánto va a dolerme el haber sido así.
Mentira. Calla.
Ya está bien.
Como otras veces tú me haces esto mismo
porque yo también he sido así.
A mí, que había tanto atisbado si de veras
llorabas,
ya que otras veces sólo te quedaste
en tus dulces pucheros,
a mí, que ni soñé que lo creyeses,
me ganaron tus lágrimas.
Ya está.
Mas ya lo sabes: todo fue mentira.
Y si sigues llorando, bueno, pues!
Otra vez ni he de verte cuando juegues.
César Vallejo.
El andar.
El hombre llano, sin preámbulo a nada, consume de su heroína, silente como el humo. Camina haciendo sonar sus tacones, un golpe seco cada tres pasos, y cojea y tropieza y cae, oh torpe andar del hombre que consume heroína.
I
La cumbre,
desolada como la noche
que vislumbro con reojo
de una puerta cerrada.
No soy ya,
la exclamación de eso
que se enrosca como dedo en tu pubis
oh pubis maltratado,
angustiado
que verdoso destila
húmedos compatriotas del vello.
Agoté
febril lo hirviente
de mi semen a otro semen
blanquecinos títeres del movimiento
sin aroma como frazada
que pende de una boca
rápido
como el niño que un día nace
y al segundo perece.
De Poemas Romanos.

