jueves, 18 de febrero de 2016

La danza de los muertos




El cigarrillo, dios de la vida,
dios de los suicidas. 

Leopoldo María Panero


Caracoles.

Tengo baba
como si mis pies fuesen esqueletos
esqueletos que no andan
baba en mis garras
baba bajo mi lenguaje
baba que arranqué hasta de tu alma
oh sí
lentas tus caricias
lentas tus miradas
como un ángel muriendo
poco a poco desprendiéndose de su blancura
hasta acabarse.


Donde nada empieza. 

Llegaste
como una fuerte lluvia de verano
fría
azul
así llegaste.
Y sé que en tu corazón las calaveras no lloran
y sé que tu piel alberga pesadillas que ya no son mías.
Y sé
que toda esta mierda por fin se ha acabado
-como al eyacular
un poco de papel para limpiar el corazón que ya no sangra.


Gusanos de maguey sobre las mesas.

Lento hilo de gusano
blanco hasta en su caminar
lento como una brisa de mezcal
así
blanco
blanco
hasta adentrarse en mi tibia
oh hueso desleal
oh rabia de mi tacto
¿acaso no fui yo el todo dentro de ti?
¿acaso no merezco un poco de respeto dentro de este cajón?

-¡Es mi alma que se queja!

Porque yo sólo soy parte de esta cosa
esta cosa que tú besas demasiado.
¡Oh rabia de mi tacto!
blanco
blanco
hasta ensuciar mi tibia.


La fiesta.

Tu prisa boba
dentro de esta soledad inalcanzable
tengo hachís
tengo algo de melancolía
pero los indios piden
solamente limosnas y algo de pan
pan que convida el diablo
oh señor de las soledades más oscuras
que hace de la luz una fiesta sin colores
hay un remolino en mi ventana
sopla fuerte el viento
he servido dos copas de vino
sí
aquí también hay una fiesta oscura.


Stay with me.

Quédate conmigo
sí
quédate
eras mi mujer
pero puedes venir con él si gustas
yo puse nieve ardiente en tus oídos
en la pregunta de tu nariz
era un viejo trato
¿recuerdas?
como nuestros viejos hábitos
hábitos y veneno
nada es tan sensible
como tu lengua sobre tu mano
¿cierto?
y sé que todo esto acabó hace mucho
pero me sigo sintiendo vacío
¿acaso tú no?
todo el mundo dice
que estuvimos equivocados
en esa opinión la historia tampoco habría funcionado
supongo.
Nena
dame un tiro más
como esta larga canción de Cave.
...
Hay algo en mis rodillas que hace crac
es otra larga canción.

Le tengo miedo al miedo de tus ojos de serpiente
aleteos de abejas que se queman
entonces le doy un bocado más al pastel sobre la mesa
estás libre y estás bien con él
pero aún preguntas cosas
es una torpe acción que antes me destruía más
entonces colpaso sobre mi cama
es mi alma que se va
como una opinión histórica
que tantos dejamos escapar.
Nena
apaga este fuego
estoy bailando en él
aunque...
mejor no vengas nena
prefiero quitarme los huesos
dicen que al limpiarlos me sentiré mejor
tal vez será como despertar en el suelo.
Todos mis amigos se marcharon
todos tus nudillos
fuimos tan potentes como una bomba nuclear
maravillosamente poderosos
y en un pequeño parpadeo de otro
desaparecimos luego del boom...
quédate conmigo
sí
quédate
tal vez para mañana
al despertar
ya me haya ido.


La danza de los muertos.

Pequeños copos de algodón
oscuro algodón
como satélites girando
sobre una masa
he dejado de sentir temor
o frío
o ambición
pequeñas formas de aire
oscuras partículas
que giran en mi entorno
¿son ellas que bailan muertas?
o yo que no logro moverme.

He dejado de sentir
sólo soy un poco de mal olor
pero ellas danzan y danzan
aleando como ángeles que nunca chocan entre si
oh pequeñas bailarinas de la mierda
paren por favor
que todavía estoy pensando
pensando en bailar sobre ustedes.

domingo, 7 de febrero de 2016

El mundo en calma



 

 Cuando te griten con rabia 
que tu amor entero fue una estafa
y tú protestes y no quede un alma 
allí para escuchar...

Nacho Vegas


Soledá.

El mundo crece y
hay lluvia en la cocina
hay un monstruo en la cocina
hay un poema en la cocina.
La muchacha que lo sabe todo se llama Lucía
su leve vestido negro
su escote moderno
su mirar extranjero
ella dice que el mundo crece
y la lluvia de verano
y la bulla en los tejados
y la prisa entre sus piernas.

Veo entrar luz desde la ventana
y salir oscuridad de su falda
como sombras
luchando contra mis ganas
veo también al mounstruo en la cocina
escribiendo un poema
un poema que se adueña de mi corazón
luego de acariciar mi nariz rápidamente
-es algo que todavía no comprendo
me dice
y se cuela como el humo por el lugar
y ella
en su mirar extranjero
hace gigantes sus piernas
intimidando mis manos...
He roto la voz
del monstruo
del monstruo que duerme en la cocina
que duerme en la cocina y despierta en mi corazón
...
Nadie lo hará mejor que tú
me dice la muchacha que lo ve todo
y yo
perdido en ese escote moderno
me acerco hasta su voz
y ya en ella
siento que mis huellas quedarán
sobre esa piel blanca blanca y esa lengua roja roja
roja como una flor que sangra.

Me gustaría asesinarte hasta devorar tus huesos
como jugando
dibujaría con tu sangre un paisaje tan gris
es el peso de tu tristeza
-pienso.
El mundo crece
me dice la muchacha
pero hay menos cosas en él...


Mademoiselle ivonne. 

No entiendo dos cosas;
tu manera de minimizar mi nombre
tu modo de no extrañarme cuando me extrañas
y al monstruo en la cocina
¡dijiste dos cosas! grita  la cosa desde la cocina.
La tercera no cuenta
porque algo le comprendo.
Y la luz en esta ciudad que se apaga
y las flores que son una mierda
y todo
y nada
incluso el gato que juega en mi balcón
es un invento que me inventé
para jugar con la memoria
con la memoria que me quita parte de la vida todavía.

Hay noches tan largas que se confunden con el día
con dios
con mil diablos
hay noches tan largas que me clavan sus heridas
logrando espinas en mi piel
como un cactus, así.
Hay noches
noches en la cual nadie existe
noches que se destruyen en mí
y todos
todos a la vez gritando:
...Extraño ese hoyo entre tus pechos
arrugado y circular
extraño ese cabello castaño
de temporadas negro
extraño
esa manera arrogante de mirarme
tan sutil
como tu lengua
oh maravillosa lengua que hasta dios ha intentado devorar
ese dios pagano en tus pesadillas
ese dios que solamente puedo ser yo.

Me estoy enamorando de otra muchacha
habla muy muy poco
parece hasta muerta
por la palidez que carga.

...Extraño los libros que leí con tus ojos
extraño la manera de aborrecerte
cuando tu arrogancia sutil me destruía
y tu cuerpo odiaba que lo toque
sí
tu pelo negro de temporadas castaño
tu espalda frágil
tu espalda frágil
¡maldita sea!
¡tu maldita espalda frágil!
blanca y amarilla a media luz
y mis manos adorando
tus párpados
tus pechos
tus piernas
tu odio contra mí
tu boca contra mí
tu espina contra mí.
oh luz de la miseria
brillas tanto que al sol espantas
oh asquerosa luz de la miseria
que al sol espantas
pienso en una guerra
y los muertos amontonados
en ese jardín de tus manos
pienso en otra guerra
y más muertos amontonados
en tus dedos
llevas las manos tan hermosas
hermosas como una flor que se quema
y que va dejando su aroma
triste
dentro de la habitación triste.

Oh luz de la miseria
no hay estrella que gane contra ti
y todo el mundo grita:
...Hermoso es el acto de tu boca
hermoso hasta imaginario
¿cómo pudiste abandonar el teatro de mi lengua?
y aparecer en otro guión
moviendo los ojos
intentando mojarme con esa lluvia barata
intentando
intentando vivir imaginario
como un final de canción.

El mundo ha muerto
y todos en él
entonces puedo gritar
gritar sólo para calmarte
si gustas
alguna madrugada
como un león gruñendo
verano
o qué sé yo
intenta calmarme
dentro de tu final de canción
sin que el monstruo de la cocina lo note.


Tiempos violentos.

Quito tus prendas dulcemente
para besar tu alma
las dejo a un lado
mientras avecillas cantan
y garúa tenue cubre la piedra
luego beso tu alma
justo bajo tu pubis
y tu alma humedece mi piedra
dulcemente.


Cama blanca.

Abandonaste tu par de medias
grises
con todos tus corazones estampados
abandonaste parte de tu piel
y de tu centro
en toda mi figura.
Oh inmensa estupidez
en mi tacto
inmensa como yo mismo.

Y la noche y la prisa y el frío y tu desnudez y tus pechos y tus nalgas y tus manos y mi falo y tu lengua y ese espacio pequeño y blanco y gris y azul y rojo y amarillo y verde que era mi cama y todas las camas y todos los espacios y todas las esquinas y todos tus lugares y todas mis playas y cosas así, hasta perder la razón dentro de tu sexo. 

Oh inmensa estupidez la mía
¿tan difícil era quedarme con ese retazo de alma que viniste a darme?
oh inmensa estupidez la mía
como un gusano
como un gusano
batallando contra la botella.
Sí
dejaste algo más
algo más que llevaste contigo
así haya regresado a mi rincón
es como si no existiera
o lo sucedido
nunca haya pasado.
...
Hay cosas que no puedo contar
Porque le he quitado la vida a algunas muchachas
débiles y mojadas
dentro de ese espacio tan puro
sí
es como si las ahogara
violentamente
hasta eyacular.
Hay cosas que no puedo contar
¿acaso las contarías tú?