lunes, 4 de mayo de 2009

Belleza natural


Ella escupe el alimento y se ve hermosa, ella cuenta sus costillas en el espejo y se ve grandiosa.
Un minuto después se humilla, se castiga, vuelve a probar el postre de la abuela.
La mujer esqueleto se viste de pieles y cuenta los cabellos que se le caen sobre la tina perfumada.
Hermosa se levanta y más tarde pisotea el hambre vomitando lo poco que queda de ella.

(Relata el Zorro)
Rajaron mis labios con la fuerza de un mazo, mis colmillos se contaban como piedras en el suelo.
La perfecta mano del ser que camina en dos patas me quitó la dulzura que la naturaleza me regaló.
Golpearon mi cabeza contra la tierra que tanto me vio caminar hermoso, único.
Él puso su pie sobre mi cuello mientras mi lengua rozaba la arena seca.
La gloriosa idea de belleza sobre la mujer esqueleto me quitó lo que tanto tiempo llevé...
Ahora ella se ve hermosa, única.

Ella escupe el placer luego de haberlo saboreado, lo aleja después y éste no se expande.
Se ve en el espejo, respira y se eleva completa. Al llegar a sus piernas se humilla nuevamente, se araña la cabeza, escupe lo poco que queda de ella una vez más.
Su garganta quemada ya no siente nada, su lengua pierde el sabor, la sangre es distinta al mezclarse con su mal aliento y sus ojos amarillos hacen juego con el color del zorro.

La mujer esqueleto respira bajo la piel que le otorga la belleza natural que ella misma se ha quitado...

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